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lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Educamos eficientemente al discapacitado Intelectual?

Corría la década de los años 80, la sociedad ya iba asumiendo la problemática de los niños discapacitados, El Ministerio iba legislando normas y leyes para la formación del profesorado de Educación Especial, se iban construyendo nuevos centros para esta clase de alumnos etc. En fin, se iba ganando poco a poco la batalla y el olvido en que estos niños y jóvenes se encontraban.  Ante todas estas situaciones nuevas yo siempre me hacia la misma pregunta: Estamos educando eficientemente a esta clase de niños? Muchas incógnitas se me presentaban, y siempre me surgía la misma pregunta. Qué es educar? Qué entiendes por Educación con mayúscula? Y yo mismo me daba la respuesta. Si lo miramos bajo el prisma de la Teología llegamos a la conclusión, que educar es preparar para la vida, para la vida temporal y para la vida eterna. Nuestra misión de educadores debe de consistir en conducir al niño hacia la vida, por la vida y para la vida. Pero quienes deben de educar?  Decía el papa Pio XI y la experiencia nos lo confirmaba, que la Educación es obra necesariamente social, no solitaria. Rápidamente me viene a la cabeza los tres tipos de sociedad necesarias, distintas pero armónicamente unidas por El Creador, en el seno de las cuales, nace el hombre: Familia, Sociedad Civil, Iglesia.

Alumnos en clase con profesora.
 Vemos por tanto que es La Familia, después de la potestad divina de la Iglesia a quien corresponde este derecho inviolable, pero no despótico de educar a su prole.
Entonces qué es el maestro, el profesor? Yo me atrevería a decir sencillamente, que es el delegado, el sustituto, en cierto sentido, de esas tres sociedades, pero de una manera preferente de la familiar y civil y aún diría más, es el encargado, por la autoridad civil, para dar la formación, que por derecho natural compete a los padres.

El hombre que tiene en sus manos el porvenir de unos niños y diría más, es el forjador del hombre del mañana en toda la extensión de su ser.  Los Maestros de la Enseñanza Primaria como nos llama la legislación vigente (recuérdese que estamos en los años 80) quizá en teoría hayamos tenido una formación inferior a otras profesiones, pero en la práctica nuestro caudal de conocimientos necesita ser casi enciclopédico. Ahora con la aprobación de la nueva Ley de Enseñanza Primaria se ha ampliado esta formación básica de lo cual me alegro enormemente. En cuanto a la actuación de los maestros siempre, bajo mi punto de vista, siempre, hemos pretendido ser formadores de la Inteligencia, del Carácter, de la Voluntad etc. de cuantos niños y jóvenes se nos ha confiado. Pienso que si alguno no actuaba de esta forma se habrá engañado a sí mismo.
Cómo es el discapacitado intelectual? Yo me atrevo a decir que substancialmente idéntico al niño normal. Ontológicamente también, pero porque es insuficiente psíquico surgió la desadaptación caracterial, pero es esta desadaptación la que paulatinamente va agravando su desajuste psíquico.
Llegado a este punto yo me pregunto: Cómo debe de ser el Maestro (yo siempre empleo la palabra Maestro, no la palabra profesor) que se dedica a la enseñanza de los niños discapacitados intelectuales? Yo me atrevo a decir y a afirmar, que debe de ser como el maestro de niños “normales” y un poco más. Este poco más me es difícil decir en qué consiste: Lo del normal llevado al máximo. Además: Salud física, temperamento alegre, resistencia nerviosa, optimismo, mucho optimismo, tenacidad, gran sensibilidad, amplia intuición y comprensión, espíritu de sacrificio y abnegación y todo esto lo podemos sintetizar en una palabra: Capacidad de autoeducación, pues difícilmente influirá en la conducta del alumno si no es capaz de superarse a sí mismo.  Tengamos siempre muy en cuenta, que el niño, el joven discapacitado intelectual no ve las cosas tal como la sociedad se las presenta, sino bajo el prisma de sus intereses, que en esencia están desajustados a la realidad. Pero yo me pregunto: podrá el niño, el joven discapacitado soslayar la educación recibida en los ambientes desfavorables de la sociedad?

Decía un pensador español que “La Pedagogía es la ciencia de transformar las sociedades”.  Es fácil que nunca se haya realizado tan categóricamente como decía este señor. Pero que La Pedagogía ejerce un factor decisivo en el rumbo de las sociedades, nadie lo pondrá en tela de juicio.  Podemos preguntarnos si La Pedagogía Terapéutica no tiene que ejercer el mismo influjo transformativo.
Alumnos en clase con el profesor.
Los que durante tantos años nos hemos dedicado a esta especialidad educativa vemos y comprobamos cómo nos entregan al niño discapacitado, cuando llega a nuestras escuelas, infravalorado muchísimo más que lo que sus aptitudes dan de sí. Acomplejados, niño y padres hasta tal punto, que ambos procuran esconderse, huir de la sociedad.  El niño cuando llega a nuestras manos, en su mayoría, está infravalorado, mimado, superprotegido de tal forma, que todo ello crea en el niño un complejo de inferioridad, unos antojos, un saber que siempre se va a salir con la suya … Siempre hay excepciones, las cuales no confirman regla fija, pero nosotros vemos y comprobamos, que transcurrido cierto tiempo de observación, nos encontramos que el niño se ha adaptado al ambiente, que le rodea, que es feliz entre sus compañeros, con sus profesores y demás personal que le trata. Quizás añore el trato de su familia pero yo pienso que lo que el niño desea es ver si su familia comprende ya su situación, si le da el trato adecuado, en una palabra, el niño está contento. Que también hay otros niños, que están descontentos? De acuerdo, pero descontentos de qué? en este caso nos encontramos con una serie de opiniones, que intentaremos resumirlas en tres: Descontentos de la escuela, del colegio… ¡qué  curioso!, el niño mientras está trabajando en ella es completamente feliz, más si le preguntas ¿Te gusta? entonces parece razonar, duda y por fin te contesta, que no le gusta,  ¿Por qué así?  Porque es más fuerte el recuerdo desagradable de ausencia de enseñanza, mala enseñanza etc. que el agradable, que en ese momento está recibiendo.  Y llegado a este punto nos podemos hacer la siguiente pregunta: Cómo recibe la sociedad al deficiente ya rehabilitado?
Estos niños discapacitados intelectuales se les catalogaba en tres estadios: Ligeros, medios y profundos. En los profundos es muy difícil la rehabilitación, aunque soy de los que opinan, que con un buen tratamiento, se consigue poco, pero se consigue bastante.  Los débiles y los medios con aptitudes mínimas, estoy convencido que sí se rehabilitan.  A lo largo de mi dilatada vida laboral con estos alumnos, he comprobado que muchos de ellos en un tanto por ciento bastante elevado han salido adelante y han encontrado un puesto de trabajo que les ha servido para enfrentarse a sus necesidades vitales.
Doña María Soriano decía “de poco nos sirve que la familia haya comprendido la necesidad de “educar” a su hijo discapacitado, si la sociedad no los admite dentro de su grey”.
Pero esto es otra historia.
El agua, gota a gota puede horadar el más duro mineral. Si Vd., y Vd. Y todos Vds. Cooperan con sus centros educativos, entonces es cuando de verdad podemos decir:
         HEMOS EDUCADO EFICIENTEMENTE AL NIÑO DISCAPACITADO.

Gerardo Alonso Matías.


martes, 5 de julio de 2016

Qué podemos esperar de los niños discapacitados intelectuales?

Esta pregunta así formulada resulta, en principio, incontestable. A lo largo de mi larga experiencia y años de trabajar siempre con estos niños, repetidas veces se me ha formulado por muchos padres, por colegas de profesión docente y por distintos amigos la misma pregunta. Yo siempre he dado la misma respuesta: No hay dos discapacitados intelectuales iguales. Cada uno es como es y constituye un problema específico. Un niño discapacitado intelectual es ante todo un niño y como tal, es un individuo con características propias- y originales; pero además, en tanto que el discapacitado es clínicamente diferente a todos y a cada uno de los sujetos comprendidos en la vaga y general denominación de “deficiente intelectual".
Enseñando a los niños a confeccionar alfombras de lana
Para referirnos concretamente a los niños, que se atienden en el Sanatorio Marítimo de Gijón, todos ellos tienen de común el ser sujetos con un retraso evolutivo congénito o muy precoz, todos están diagnosticados como sujetos oligofrénicos. Nos estamos refiriendo a los niños, que fueron admitidos en el Sanatorio Marítimo cuando el abanico de la enseñanza se amplió no sólo a los discapacitados físicos, sino también a los discapacitados intelectuales. Pero no podemos, ni debemos hablar de oligofrenia en singular, sino que debemos hablar de oligofrenias en plural. Todos hemos estudiado, que las  oligofrenias son un conjunto de síndromes clínicos diferentes, con una sintomatología común, que hace que todos estos niños estén atendidos y educados en la misma institución, Sanatorio Marítimo. El síntoma común es el retardo evolutivo congénito o muy precoz. Retardo global que afecta a la personalidad entera, pero que es notablemente visible en el aspecto intelectual. Los oligofrénicos son por tanto y por encima de todo, deficientes mentales. Todos tienen un desarrollo intelectual inferior al que los correspondería por su edad cronológica. Esto es lo que expresa su Cociente Intelectual, que en estos niños es siempre inferior a 100, 80 o menos.    Pero, repito, las oligofrenias corresponden a diferentes síndromes clínicos, es decir, son producidas por causas diferentes y como consecuencia también difieren en su pronóstico y en su evolución.  Por tanto no podemos hacer un pronóstico que abarque a todos y cada uno de los discapacitados, hemos de hacer un pronóstico individual, para cada uno. Ahora bien, muchas veces atendiendo a la inquietud de los padres nos vemos obligados a pronosticar dos aspectos fundamentales y distintos:
1º Podemos plantearnos la siguiente pregunta: Puede el discapacitado intelectual (oligofrénico) “curarse”, es decir llegar a ser un individuo normal?
2º Es susceptible el discapacitado de una educación en grado suficiente para que con el tiempo llegue a bastarse a si mismo?
Nuevo Salón de Actos del Marítimo.
 Respondiendo a estas dos cuestiones, podemos afirmar que si se trata de una verdadera oligofrenia la respuesta es No. Es cierto que hay “curaciones completas” es decir, sujetos que llegan a compensar totalmente su deficiencia y convertirse en sujetos normales, pero en este caso, se trata de lo que nuestro inolvidable maestro D. Jerónimo de Moragas llamaba “oligofrenias transitorias”. Es decir, pseudoligofrenias. Resumiendo, no son niños oligofrénicos, sino niños que con el tiempo y una buena educación se normalizan. Decimos en estos casos que son niños con un déficit intelectual transitorio por haber padecido enfermedades debilitantes. El auténtico niño oligofrénico, que no es un enfermo, sino un sujeto con evolución mental insuficiente, como secuela de una enfermedad o alteración genética, eso no se cura. Y es que eso no es un enfermo, sino un sujeto con insuficiente o lento desarrollo producido por un proceso patológico, que en su día se resolvió. De cuando en cuando se anuncian en radio, prensa o T.V  que existen fármacos maravillosos, que lo curan todo o casi todo …
 Yo pienso que nunca será descubierta una medicación, que cure las oligofrenias pues en principio haría falta descubrir tantos medicamentos como tipos de oligofrenias existen. Los fármacos mejoran, estimulan su evolución, hacen aumentar su edad mental, a veces hay mejorías espectaculares, el tratamiento médico es siempre complemento indispensable, pero bajo mi punto de vista y después de la experiencia adquirida en tantos años de profesión, me veo en la obligación de asegurar que el mejor tratamiento para estas personas es La Pedagogía Terapéutica. Ninguno se cura, todos mejoran, unos más, otros menos: lo cierto y demostrables es que todos pueden educarse, adiestrarse, socializarse, lograr un equilibrio en su personalidad, que con la ayuda de los miembros de la sociedad en que viven, padres, hermanos familiares, amigos y demás gentes hagan de ellos hombres útiles en la medida de sus individuales posibilidades y en la mayoría de los casos, seres felices y adaptados. Nuestros niños y jóvenes del Sanatorio Marítimo, merced al empleo de los recursos de la Pedagogía Terapéutica y a veces, con la colaboración de la medicina, podrán alcanzar dos metas importantes:

a) Mejorar su nivel mental.
b) Aprender y educarse.
D. Gabino departiendo con el maestro Juanjo y un grupo de niños.

Nuestros niños y jóvenes merced a una buena educación y a una buena enseñanza y teniendo en cuenta sus individuales posibilidades, podrán alcanzar un nivel cultural y social muy aceptable en la mayoría de los casos. Si a esto le añadimos el de una técnica laboral apropiada hará que, colocados  en una situación vital adecuada, puedan total o parcialmente subvenir a sus necesidades y estar debidamente ajustados al ambiente. Frente al problema que los discapacitados intelectuales nos plantean, no debemos ser optimistas, ni pesimistas, sino que debemos enfocarlo con objetividad. No aspiremos a una normalización imposible. Siempre debemos contar con lo que tenemos. Un sujeto, que desde el punto de vista intelectual, si es adecuadamente tratado médica y pedagógicamente, llegará a alcanzar un nivel intelectual bastante bueno pero si está muy bien educado tendrá un buen nivel de cultura y un buen aprendizaje laboral, que le han de permitir ser útil a la sociedad y lograr un adecuado equilibrio, que le va a colocar al abrigo de desajustes emocionales, que amarguen su existencia. Si nosotros con nuestros medios logramos hacer de los niños discapacitados personas parcialmente ajustadas desde el punto de vista de la productividad, felices y con pautas de conducta normales, compensaremos nuestros esfuerzos. Si en el seno de sus familias encuentran el amor, la seguridad y apoyo que todo ser humano requiere y necesita, habrán recibido lo que por el momento familia y sociedad pueden darles; aunque a todos, esto nos parezca poco.  
Estas reflexiones que acabo de expresar tenemos que situarlas allá por la década de los años 70-80 cuando en España se empezó a tratar y a estudiar de una manera más sería sobre la problemática de estos niños.                                                                                                       


Gerardo Alonso Matías

jueves, 26 de mayo de 2016

La Gringa al descubierto

Para terminar con el tema de La Gringa, algunos de nuestros lectores me han sugerido que escribiera “algo” de la relación, que tuvo esta señora, La Gringa, y el Sanatorio Marítimo. Ya quedó dicho, que esta señora era muy inteligente, lista, astuta y embaucadora. Cuando llega a Asturias procedente de Sevilla, no elige Gijón para vivir, sino que elige la ciudad de Oviedo, desde donde estudia la vida de Gijón, sus habitantes, las clases sociales y todo aquello que le va a servir para después asentar sus dominios a orillas del Cantábrico, en el muro de la playa de San Lorenzo de Gijón. En nuestro anterior comentario decíamos que tal era la osadía y la picardía de esta señora, que desde un principio tenía muy claro, que Gijón era el campo propicio para desarrollar sus fechorías.  Qué relación existió entre esta señora y el Sanatorio Marítimo? Yo diría que ninguna. 
Ahora bien, el Sanatorio Marítimo le sirvió a ella de trampolín para introducirse en la sociedad gijonesa. En estos años el Sanatorio Marítimo estaba ampliando sus instalaciones para dar cabida a los nuevos usuarios, que no eran otros, que los niños y jóvenes discapacitados intelectuales. La cuantía de las obras que se estaban acometiendo era inalcanzable para la economía del Centro. La llegada a Gijón de esta señora viene acompañada de una fama que es admirada por todas la clases sociales . Doctora en medicina, viuda de un alto funcionario del Presidente chileno Sr. Allende, mujer de grandes obras benéficas, muy próxima al Vaticano, todo esto se comentaba de ella en la villa de Jovellanos.  Con este  currículum vitae se le abren todas las puertas, no solo las del Sanatorio Marítimo, sino las de todos los estamentos oficiales gijoneses. Por estos años el Hermano Prior del Sanatorio Marítimo era un hombre emprendedor, donde los haya, un hombre al que no se le ponía nada por delante. El Marítimo era el lugar propicio para introducirse en la sociedad gijonesa al ser un centro, que vivía de las aportaciones de los asturianos y ser muy querido por los gijoneses. Ella se aprovecha de esta circunstancia y desde esta apoyatura tiende sus redes hacia el Club Hípico Astur, (el Chas), se introduce en este Club y en él organiza actos sociales, todos ellos de tipo benéfico con el fin de recaudar fondos para los niños pobres del Sanatorio Marítimo y los niños pobres del Tercer Mundo a través de Unicef.  Con estos eventos se empieza a granjear la amistad con el Sanatorio Marítimo y éste llega a creer ciegamente, que la dama caritativa va a solucionar en parte, los problemas económicos, que por aquellos años arrastraba el Sanatorio Marítimo. El Hermano Prior cree ciegamente en las promesas, que le presenta la Doctora Edwards y ve una puerta abierta a resolver esta situación económica.


La Doctora Edwards entabla una buena relación con el Sanatorio Marítimo, su fama de dama caritativa, de mujer preparada, cala hondo en La Comunidad de Hermanos y entre los médicos. Todos ven en ella a una mujer seria, a una dama, que se preocupa por hacer el bien a los niños pobres, a los desheredados de la fortuna. Sin embargo, hay quien detecta cierta desconfianza hacia ella, pero la dama en un alarde de atrevimiento y gran osadía se adelante a los acontecimientos y  llega a solicitar del Hermano Administrador cierta cantidad de dinero como anticipo a un envío, que va a recibir de su Chile natal. Cuando se empezó a “oler algo” la buena señora en otro alarde de astucia y saber estar, devolvió dicho anticipo con lo que todas las dudas, que existían sobre su persona, quedaron desvanecidas. Siguió estando muy cerca del Marítimo, llegó incluso a colocar a sus dos hijos a hacer prácticas de Logopedia en el Centro y siguió “organizando” fiestas en el Hípico Astur, como la última, que convocó en beneficio de Unicef. Curiosa caridad la de esta dama caritativa. A dicha fiesta acudió la creme de la creme de Gijón, disfrutando de las actuaciones de la Orquesta Montenegro y del trío Los Ángeles, todos brindaron con champagne y acabaron acordándose de los pobres de alguna parte del mundo al finalizar la fiesta y cuando se subastaron doscientas mil pesetas en objetos donados por los establecimientos y casas comerciales de Gijón. No podía ser de otra manera. La prensa local se hizo eco de este acontecimiento caritativo pero calló el nombre de la dadivosa pujadora por aquello de que la caridad se hace pero no se dice. La ganadora de la gran subasta fue la doctora Edwards, una elegante dama sudamericana, que aquella noche fue el foco de todas las atenciones y agasajos de la alta sociedad gijonesa. Esta mujer embaucadora, interesantísima, especializada en neurocirugía y represaliada política, había llegado a Gijón para hacer el bien. No es mentira. Hizo el bien… pero para sí misma. Parte del botín de la subasta fue para el Sanatorio Marítimo, algunos objetos culinarios, adornos ornamentales y poco más. La relación de esta Señora con el Sanatorio Marítimo se limitó a hacer creer a los gijoneses que existía en gran medida, sin embargo la realidad era otra muy distinta, apenas existía. Esta fue la relación que esta señora tenía con el Sanatorio Marítimo, el haberse servido del Centro para Ella establecerse en la ciudad, en el más amplio sentido de la palabra y el Centro haber confiado en ella pensando que iba a solucionar las penurias económicas por las que atravesaba la Institución y que esta Dama Doctora, podía ser una tabla de salvación.
Lo que si es cierto es que nunca nadie llegó a sospechar lo que se escondía bajo el nombre de Edwards, ni se paró, por tanto, persona alguna, a recabar más información acerca de una historia a todas luces falsa. La delicada posición económica de la dama no le permitía, claro, costearse el elevadísimo tren de vida que llevaba, sin embargo gracias a su labia y a su porte acabó teniendo todo lo que se propuso y viviendo muy por encima de su poderes económicos y de una manera grandilocuente gracias a los contactos personales  y a su la labia. De una conocida joyería, que aún continúa abierta en la calle de Los Moros, consiguió llevarse dos relojes, un broche, tres sortijas, unos pendientes, un alargador de pulsera y una pulsera, por un montante total de un millón ochocientas cincuenta mil pesetas, que se cobrarían por medio de un cheque del Banco Santander a partir del 10 de diciembre de 1973. Todo falso. Ese día, mientras la alta sociedad gijonesa seguía de resaca tras el festival de Unicef, que se prolongó hasta avanzadas horas de la madrugada, Nelly Sacco Backus cogió un avión a Madrid. La doctora Edwards se había evaporado de Gijón. De la Gringa no se sabía más que el hecho de que probablemente ya hubiera vendido las joyas gijonesas en Italia. Se habló, entonces, de que Nelly Sacco bien podría pertenecer a una red de estafadores internacionales, que había recibido formación profesional de timadora  y de que las ramas de la trama de la Gringa se expandían por más de cuarenta países y cientos de contactos en cada uno de ellos. El asunto, se decía, era caso para la Interpol. Nada más lejos de la realidad. El 21 de enero de 1974 Nelly Sacco Bakus cayó, víctima de su propia avaricia, con todo el equipo mientras intentaba pasar, con sus hijos, la frontera de Portugal con España por Tuy. (Pontevedra) Pretendía, según dijo ella más tarde, establecerse en Vigo y volver a montar la misma función teatral, que ya había presentado en Gijón, Sevilla y Madrid. 
La captura de la Gringa en Galicia fue un puñetazo de descrédito para la policía española, que ya orientaba sus pasos hacia Italia. Ellos también habían sido víctimas de las mentiras de la supuesta doctora. Nelly Sacco no pareció excesivamente afectada por su arresto y, de hecho, llegó a pronunciar encantadoras frases dirigidas a la ciudad de Gijón en la que, decía, había vivido maravillosamente bien gracias a las atenciones prestadas por los gijoneses. Gijoneses, por cierto, que se escondían, avergonzados. Nadie de los que agasajaban un mes atrás a la doctora Edwards reconocían ahora haberla conocido siquiera, y, salvo la joyería de Los Moros, ninguno de los negocios a los que había timado presentó denuncia contra ella. Nadie quería reconocer el haber caído en las redes de la encantadora charlatana. Y mucho menos aquellos que tenían una posición social, que conservar. El día que se celebró el juicio en la Audiencia provincial de Oviedo Nelly Sacco confesó que su secreto, sin haber recibido nunca clase alguna de estafadores profesionales, no era otro que el tocar a la gente en su vanidad. “En tocando ese punto, decía, los cerebros más agudos y los grandes talentos especulativos se comportan como niños y cualquiera con habilidad puede engañarlos.” 

Gerardo Alonso Matías

jueves, 31 de marzo de 2016

En Asturias hay cerca de diez mil

Una vez superados distintos contratiempos, nos disponemos a continuar con nuestro Blog para contar, a mi manera, la historia de estos 70 años de vida del Sanatorio Marítimo.
Estamos viviendo unos años agitados, década de los 70, el haber abierto la nueva sección para deficientes intelectuales, está produciendo muchos cambios en el Centro, tanto a nivel de organización como a nivel de ampliación de nuestras estructuras. Las obras siguen su curso normal, las penurias económicas siguen acuciando.
Actualmente se calcula que en Asturias existen cerca de diez mil las personas discapacitadas intelectualmente. El Sanatorio Marítimo quiere dar respuesta, en lo posible, a este problema  a nivel docente, laboral y social.

El Marítimo ha iniciado una campaña marcándose un futuro más halagüeño para estas personas.  Pero para crear trescientas nuevas plazas de usuarios, se necesitan más de treinta millones de pesetas que no se tienen. En la actualidad cerca de un centenar de niños deficientes intelectuales están recibiendo educación especial. El presente curso escolar, la matrícula de alumnos ronda los 185, en su mayoría discapacitados intelectuales, en régimen de internado y medio-pensionista. Un número insignificante si lo comparamos con esos 10.000 niños que “no pueden volar”. Niños y jóvenes con graves lesiones cerebrales, niños marginados y a veces escondidos en sus propias casas, como si estas anomalías fueran una maldición y hasta hace muy poquito tiempo desasistidos de la más mínima atención sanitaria, pedagógica y social. Para remediar, en parte, este problema el Sanatorio Marítimo de Gijón ha iniciado una intensa y masiva campaña propagandística, de cara a un proyecto realmente ambicioso; se pretende alcanzar como mínimo, las 300 plazas. Se necesitan más de 30 millones de pesetas y en estos momentos sólo se dispone de dinero para financiar la construcción de un pabellón central, ya iniciado, que permita dar cabida a un cierto número de niños.
Luis Arce González, Hermano de San Juan de Dios y capitán de esta singular operación, titulada “Ayuda a los niños que no pueden volar” lleva varios meses recorriendo Asturias promocionando casa por casa, hombre a hombre, esta campaña, con la esperanza y seguridad de que Asturias, una vez más, responderá a esta iniciativa como siempre lo hizo. Las oportunidades de colaboración son muchas: La compra de simbólicos ladrillos, la inscripción como socios, los donativos anónimos, la compra de Asturias Semanal (edición dedicada al Marítimo) etc.  Se trata en suma, en promover entre todos los asturianos una activa y realista conciencia de participación en el dramático problema de estos niños.
El Marítimo en la década 1970-80
El Sanatorio Marítimo como todos conocen, situado en la Colonia del Piles en Gijón, es un viejo edificio de aire colonial rodeado de jardines y de prados y enfrentado a la confortadora, cercana y refrescante perspectiva del mar. Naturalmente la arquitectura original ha tenido que ser modificada de acuerdo con las exigencias de su nueva función. Las clases, las habitaciones, las clínicas, las salas de juegos son espaciosas, alegres.                                                                                                                
Cada niño cuando ingresa es objeto de un meticuloso estudio psicopedagógico. No hay un niño discapacitado intelectual, exactamente igual a otro. Cada uno tiene sus particularidades y unas facultades o aptitudes determinadas, que son preciso descubrir, medir y aprovechar. Siempre es posible su rehabilitación, siempre.
Al niño a la hora de ingresar se le va observando cuidadosamente y se van anotando cuantos datos de interés puedan ser de ayuda para su educación. Hay que tener en cuenta que el niño se comporta siempre de un modo distinto ante un conocido, que ante un extraño. Por eso hay que darle libertad para estudiarle sin reservas a la hora de hacer su ficha psicológica, a partir de la cual será luego formulado el diagnóstico.
Luego el niño empieza una larga, una difícil, una ilusionante escalada hacia la integración social. Hay esfuerzo, pero hay alegría. Hoy se aprende a escribir una letra, a hacer un movimiento, a decir algo.
 Las clases, la rehabilitación, los talleres profesionales… el camino es penoso, duro. De pronto llega el día de la definitiva vuelta a casa, al mundo que está al otro lado de esa puerta , siempre abierta, que marca la frontera del Sanatorio Marítimo. A partir de este momento la historia ya es otra diferente.

Gerardo Alonso Matías