sábado, 14 de noviembre de 2015

Aulas Hospitalarias (continuación)

Decíamos que debe de haber una perfecta coordinación  entre el centro escolar y el aula hospitalaria. En esta labor tenemos que tener muy presentes a los padres del niño, pues a veces, serán el vehículo trasmisor entre el centro escolar y el aula hospitalaria. Son de vital importancia también las informaciones que nos den el personal sanitario así como los médicos y enfermeras, que traten al niño, pues de ellos va  depender muchas veces que el niño asista o no asista a clase atendiendo a su estado de salud, el tipo de enfermedad que tiene y las posibilidades que el niño tiene para llegar a la clase (hablamos de los hospitales en general).

Año 2006. Universidad de Salamanca

Los maestros que trabajan en estas unidades deben de tener muy en cuenta las circunstancias, que rodean al niño hospitalizado, es decir: la angustia, la ansiedad, la desmotivación, el aburrimiento. Deberá saber emplear una serie de técnicas encaminadas todas ellas a fomentar en estos niños su creatividad. El maestro debe de propiciar en estas aulas hospitalarias un clima propicio para el intercambio de experiencias entre los propios niños hospitalizados; los pasillos, la sala de juegos o las propias habitaciones, debemos procurar siempre que el niño/a sienta lo menos posible la lejanía de su ambiente familiar y social. Toda actividad educativa se lleva a cabo de muy diferentes maneras, siendo las más comunes dos: 

a) La asistencia al Aula por parte del alumno, siempre que se encuentre en condiciones     físicas para desplazarse hasta el Aula

b) O bien en su propia habitación, cuando su estado de salud aconseje, que sea el             maestro el que se desplace a su habitación. La finalidad siempre es la misma.

 Llegados a este punto podemos afirmar que la situación actual de la Pedagogía Hospitalaria se encuentra en un momento importante y estabilizado, siendo muy pocos los Hospitales, que no cuentan entre sus instalaciones, con un Aula Hospitalaria. El proceso para llegar a esta situación ha sido largo y muy complejo. Las Aulas Hospitalarias surgen, en ciertos hospitales de una manera espontánea ante la preocupación de algunos, por la atención escolar de los niños, que pasaban largas estancias hospitalizados, lejos de su ambiente familiar y con la posibilidad de perder el curso escolar. Pensando en estos niños enfermos y hospitalizados de larga duración el Hermano Hospitalario de la Orden de San Juan de Dios, Provincial de Castilla, tuvo la feliz idea, en el acto de la inauguración de este centro, (Año 1945) Sanatorio Marítimo, decir en su discurso:
“Y como en general, no pocos de estos procesos curativos son de una marcada lentitud, a veces de años, aprovechamos este hermoso tiempo para dar a nuestros pequeñuelos, en sus mismos lechos y salas, que vienen a constituirse en escuelas propiamente dichas, la instrucción primaria y religiosa conveniente” (H. Provincial de Castilla, Claudio Piña Tejedor), cita del discurso pronunciado, con motivo de la inauguración del Sanatorio Marítimo. Gijón 8 de Septiembre de 1.945).

Las primeras escuelas dentro de un hospital, surgieron allá por los años cincuenta del siglo XX en centros vinculados con La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y es precisamente en este discurso del H. Claudio Piña donde podemos afirmar, que nacieron las Aulas Hospitalarias, siendo este centro de San Juan de Dios, Sanatorio Marítimo, el primer centro reconocido por el Ministerio de Educación y Ciencia, más tarde y dentro de la Orden Hospitalaria fueron reconocidos otros centros como el Asilo de San Rafael de Madrid. 

Univ.de Salamanca sobre el Aula Hospitalaria
Años más tarde, en torno al año 1965, ante la epidemia de poliomielitis que sufría la población infantil española, se plantea la necesidad de ayudar a estos niños no sólo desde el punto de vista médico, sino también desde el escolar y educativo.
Años más tarde, en torno al año 1965, ante la epidemia de poliomielitis que sufría la población infantil española, se plantea la necesidad de ayudar a estos niños no sólo desde el punto de vista médico, sino también desde el escolar y educativo.
Esta iniciativa dio lugar a que se abrieran una serie de Aulas en diversos hospitales de la geografía española, en concreto en el Hospital General de Oviedo, La Fe de Valencia, el hospital infantil de San Juan de Dios en Manresa  y en los hospitales madrileños Niño Jesús, Clínico, Gregorio Marañón y Hospital del Rey, unas Aulas dependientes del Insalud, conocido por estos años, como Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, que van abriendo camino en este mundo de la atención escolar hospitalaria. Por ejemplo el año 1966 en el Hospital del Niño Jesús de Madrid se creaban un total de diez unidades de Educación Especial.. Hay que incidir en un hecho primordial y es que en un principio, estas aulas fueron creadas con la idea de atender la demanda, que había por parte de la sociedad, atender a niños con determinadas enfermedades, como la poliomielitis, parálisis cerebral, Síndrome Tóxico, etc. He de destacar la importancia que tuvo la apertura del Hospital Nacional de Parapléjicos en Toledo con la puesta en marcha de una Sección Pedagógica, compuesta de 5 aulas, Sala de profesores, Biblioteca.. Siendo su misión atender las necesidades educativas de los niños y adultos ingresados en este Hospital cubriendo así una gran demanda social.
Hubo que esperar hasta el día 7 de Abril del año 1982. para que se publicase en el BOE la famosa e importante LEY de Integración Social de los Minusválidos. Desde este momento se inicia una amplia labor legislativa, tanto desde el punto de vista del Ministerio de Educación, como desde las respectivas Comunidades Autónomas Atender este derecho, que el niño tiene, tanto a escala educativa como sanitaria, extendido también a todos los niños enfermos y hospitalizados, que en su día, fueron protagonistas de la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, carta que fue aprobada por El Parlamento Europeo en el año 1986.
Gerardo Alonso Matías


jueves, 12 de noviembre de 2015

Aulas Hospitalarias

Una vez restablecido de mi enfermedad, reaparezco de nuevo para seguir escribiendo, a mi manera, la Historia de este centro Hospitalario conocido con el nombre de Sanatorio Marítimo de San Bernardo y San Hermenegildo de Gijón. Hoy vamos a hablar sobre nuestra Aula Hospitalaria más conocida como La Sala.
Qué son las Aulas Hospitalarias? Conocemos con el nombre de Aulas Hospitalarias, las unidades docentes creadas dentro de un hospital, como el Marítimo, cuyo objetivo principal, es la atención escolar de los niños ingresados en el mismo, atendiendo con ello, a uno de los principales derechos recogidos en la Ley 13/1982, sobre la integración social de los minusválidos, en cuyo artículo 29 se recoge lo siguiente:

Niños tomando el sol y también a veces se daban clases
En todos los hospitales en los que se cuente con servicios pediátricos se dispondrá de una sección pedagógica para prevenir y evitar la marginación del proceso educativo de los alumnos en edad escolar. Internados en dicho hospital.
Esta ley  fue más tarde ampliada con varios Reales Decretos, en los que se han ido definiendo, con mayor claridad, las funciones a desarrollar en estas aulas, dotándolas de un mayor contenido y atendiendo de esta forma a uno de los principales derechos de todo niño, el derecho a la educación.
En estas aulas son atendidos niños y niñas, que durante un período de tiempo, más o menos largo, padecen diversos trastornos físicos, enfermedades, roturas de alguno de sus miembros, operaciones de todo tipo etc. Por lo que deben de ser ingresados en un Hospital. De esta forma pueden continuar con el proceso educativo con total normalidad, dentro de la anormalidad, que supone para el niño estar fuera de su ambiente familiar, social y escolar. En nuestro centro Sanatorio Marítimo  de Gijón más del 90 % de los alumnos hospitalizados, padecía la poliomielitis, otros padecían de Espina Bífida, otros, eran niños tullidos etc. Esas eran las enfermedades imperantes en la infancia de estos años 60/70.
La importancia del contexto donde se desarrolla el proceso educativo de los niños es fundamental. Las Aulas Hospitalarias poseen unas determinadas características, que hacen que la actividad a desarrollar en ellas, sea, en cierto modo, diferente:
a)     Se encuentran ubicadas dentro de un hospital.
b)    Están dirigidas a niños, que sufren diversos tipos de patologías.
Estas dos premisas hacen que la actuación escolar, que el maestro debe de realizar, requiera de unos comportamientos diferentes a los que llevaría a cabo en su Aula normal.
Por estas razones, el Aula Hospitalaria debe de ser un espacio abierto y flexible, atento únicamente a las necesidades del niño hospitalizado, donde él pueda acudir libremente, con la posibilidad de que siempre, que lo requiera su asistencia médica, pueda ausentarse, para más tarde, volver de nuevo a reincorporarse a tus tareas escolares.
Aunque cada Aula Hospitalaria tiene sus propias peculiaridades, sin embargo hay algo en común en todas ellas, El Programa de Trabajo. Esto es: a) Los Objetivos. b) Los Contenidos. c) La Metodología.

Con cuatro niños visitando Covadonga y Cangas de Onís
La premisa fundamental de cualquier actuación hospitalaria en el campo docente, parte de que el niño al que va dirigida, es un niño que tiene una serie de condicionantes, como son su enfermedad, estar alejado de su familia, lejos de sus amigos y siempre en las mejores condiciones físicas para ir al aula. Si queremos hacer un buen proyecto de trabajo, debemos tener muy presente otros factores que rodean al niño y que no son otros que La Familia, El Personal Sanitario y El Personal médico. Estos factores están influyendo en el proceso de recuperación del niño y pueden influir de manera muy positiva para que el niño acuda al Aula, dándole ánimos, potenciando sus inquietudes en la lectura y en el juego e inclinándole a seguir desarrollando en el Hospital sus aficiones,  las manualidades, la pintura. A veces se da el caso de encontrarnos con padres que influyen negativamente en el niño, sobreprotegiéndole en exceso, pensando que como está enfermo, ¡¡pobrecito!! Que no vaya a clase impidiéndole acudir al Aula o impidiéndole, que reciba en su habitación la actuación escolar.
Como objetivos, deben de tener un marcado carácter educativo-formativo Quiero decir con esto, que debemos procurar que el niño alcance, no sólo los Objetivos propiamente pedagógicos sino que tenemos que prepararle para superar otras situaciones, que a lo largo de su estancia en el Hospital, va a vivir. Estas situaciones pueden ser:
-El conocer y superar los efectos psicológicos producidos por su enfermedad.
-Saber aprovechar el tiempo libre en el hospital.
-Compartir con sus compañeros de habitación y aula.
-Prepararles para la vuelta al Colegio de su pueblo o ciudad.
El gran Objetivo que nos planteamos es:
El proporcionar atención educativa hospitalaria a los niños que por causa de una enfermedad se ven obligados a pasar largos periodos de tiempo en un hospital.
Llegado a este punto conviene precisar la población a la que va dirigida esta actuación y que la dividiremos en varios grupos:
a)     Niños de corta hospitalización (menos de 15 días).
b)    Niños de una hospitalización medía (entre 15 y 30 días).
c)     Niños de larga hospitalización (más de 1 mes).
d)    Niños atendidos en el Hospital de día.
e)     Niños encamados que no pueden desplazarse al Aula
La actualización sobre estos niños, debe basarse en el proyecto de trabajo, que cada uno de ellos realiza en su Centro de origen por lo que la labor de coordinación con estos centros ha de ser continua, bien directamente acercándose hasta el Centro o bien a través de la utilización de las nuevas tecnologías. En esta gran labor tendremos siempre muy presentes a los padres, quienes muchas veces podemos convertirlos en vehículos transmisores de esta información, al mismo tiempo que pueden desarrollar una perfecta labor de coordinación entre el Colegio de su hijo y el Aula del Hospital.


Continuará...


Gerardo Alonso Matías




lunes, 10 de agosto de 2015

Asturias siempre colaboró con el Marítimo

Las obras de ampliación del Sanatorio Marítimo van a un ritmo bastante bueno. Muchos de los principales pabellones ya están terminados y el aspecto, que presentan, en su conjunto es muy positivo. El proyecto y diseño de la obra ha sido ejecutado por los arquitectos gijoneses, hermanos Miranda, Alejandro y Alfredo.

Se han adaptado perfectamente a la parcela de forma irregular predominantemente alargada de más de 30.763 metros cuadrados, separada del mar por la carretera de la Providencia y a unos 3,5 Km de la ciudad de Gijón. El emplazamiento cerca del mar, en una zona muy sana y con unos paisajes circundantes de una belleza extraordinaria, se considera idóneo para este tipo de instalaciones hospitalarias y educativas.
Portada de "ASTURIAS SEMANAL"
 El mayor inconveniente, que está encontrando el Marítimo, es su financiación. Es un presupuesto muy elevado, que de momento, es muy difícil de afrontar pero no queda otro remedio que enfrentarse al mismo y seguir adelante. La Orden Hospitalaria está colaborando al máximo con este proyecto, pero son muchos los frentes a los que tiene que acudir y atender. Aquí en Gijón, una vez más, se ha confiado en la generosidad del pueblo asturiano y a la colaboración, que siempre ha prestado, cuando se le ha requerido. Todo el mundo ha puesto su granito de arena y poco a poco la obra ha seguido adelante. Prensa, Radio y TV han sido, una vez más, los grandes colaboradores, que han ayudado y siguen ayudante siempre, que se ha solicitado su ayuda.
La Revista  ASTURIAS SEMANAL, que se editaba en la ciudad de Oviedo, dedicó sus páginas como “número extra pro-subnormales del Sanatorio Marítimo de Gijón” con el tema o eslogan de “Ayuda a los niños que no pueden volar”.
Si contemplamos la carátula de la primera hoja veremos que nos ofrece unos alegres y juguetones pajarillos, que revolotean sobre la maqueta del proyecto, ya en construcción para acoger, como se merece, a un buen grupo de estos niños asturianos.
El intento de “ASTURIAS SEMANAL,” era contribuir a la solución asistencial de los discapacitados, problema hondo y humano, que afectaba, por aquel entonces en Asturias, a unos 10.000 niños “Tenemos conciencia de su mal y queremos aportar, solidariamente, cierta esperanza en su recuperación, decía su editorial”.  Cada ejemplar costaba 20 pesetas, la revista se distribuyó por todos los pueblos y villas del Principado. El público asturiano acogió cariñosamente La Revista y atendió y se volcó una vez mas, en favor del Sanatorio Marítimo. Repasando su contenido hemos creído oportuno comentar algunos de sus mensajes que fueron tema de actualidad por aquellos años 70.
Entre otras cosas decía:”Cuando crecen nuestros hijos, nuestros hermanos, vemos crecer en ellos una inteligencia para pensar, una imaginación para soñar, una razón para elegir, una sensibilidad para crear y una fuerza para actuar. Estas son las alas del hombre y con ellas avanza, paso a paso, golpe a golpe, hacia la plenitud; sin ellas queda en soledad, indefenso, incompleto y a medio camino entre la vacía pureza de lo animal y la hermosa imperfección de la condición humana.”
Niña aprendiendo a planchar en el taller
Unos nueve mil asturianos, niños y mujeres han nacido en nuestro Principado “sin alas”. Estos niños y niñas, yo pienso, que son recuperables: en sus potencias disminuidas y tenues, posibilidades y aptitudes ciertas, deseos de comunicación y sobre todo, voluntad, una voluntad gigantesca de superarse y de ser como nosotros, como todos: ser con todos, volar…En esta nuestra
España querida hay hombres y mujeres, instituciones públicas y privadas, todas ellas admirables, que quieren obrar el milagro de la recuperación de estas criaturas. Una de estas instituciones es La Orden de San Juan de Dios. Hace años, que ha emprendido esa larga marcha, delicada y difícil, de ponerse al frente del rescate de esos miles de niños y niñas para el mundo “eternos niños” para el mundo de los hombres.

 En el Sanatorio Marítimo se les enseña a ser libres mostrándoles la forma de ser responsables, de participar con todos en la vida común; ellos les liberan de esa gravedad implacable y sin futuro, que les liga al polvo del camino; ellos les dan alas para que piensen, sueñen, elijan, creen y actúen; ellos les hacen adultos y hombres libres. El Marítimo acogerá con estas nuevas obras a unos 200 muchachos, muy pocos teniendo en cuenta que en Asturias hay más de nueve mil. Y qué va a ser de esa inmensa cantidad de personas, que no saben dónde acudir, que no tienen escuela, ni colegio, ni talleres donde aprender un oficio,  que no reciben ninguna contestación, que les haga ver la luz del túnel, que les rodea…
ASTURIAS  SEMANAL hace con la publicación de este número monográfico, un gesto de solidaridad y ofrece la totalidad de sus beneficios a contribuir a las obras de ese nuevo Sanatorio Marítimo. Sí, el Sanatorio Marítimo quiere ser más grande, recibir y recuperar el mayor número de niños y jóvenes discapacitados. El Sanatorio Marítimo quiere convencer a la sociedad de que estas personas pueden ser  integradas,  y todo lo que aquí se realiza en pro de estos niños/as, es obra de todos.
La mencionada revista, se repartió por todo el Principado, por sus ciudades villas u aldeas. Más de 40 voluntarios y colaboradores nos repartimos por todo el Principado llevando cuantos ejemplares podíamos y todos se repartieron. Yo recuerdo, que a mí me tocó repartir la revista por Luarca, Vegadeo, Boal y cuantos pueblos y aldeas encontrábamos en nuestro camino.
En otro orden de cosas diré que el Sanatorio Marítimo sigue su camino frenético en la admisión de nuevos niños discapacitados. Las obras van a muy buen ritmo, la parte del edificio central ya se ha concluido, es decir, La Capilla y el nuevo Salón de Actos, así como toda la remodelación de oficinas administrativas, portería, donde se han bajado los techos. Se han cubierto las paredes con madera en el hall de entrada, se han hecho dos nuevos recibidores y se ha abierto un despacho para la Trabajadora Social. Ha quedado todo muy elegante dentro de la sobriedad y sencillez.
Se ha colocado el rótulo luminoso en la fachada principal con la inscripción: SANATORIO MARÍTIMO. Hermanos de San Juan de Dios. Ha quedado muy bonito y todos los paseantes, que transitan y pasean por el muro de día y de noche pueden contemplarlo. Se reforma totalmente, resultando prácticamente nuevo y guardando muy buena armonía con todas las construcciones nuevas, los nuevos talleres, Y donde antes era la granja de animales, ahora se ha convertido en los nuevos talleres de cocina, costura, bordado, planchado, máquinas de tricotar y peluquería, todos estos espacios corresponden a la parte alta del edificio y serán ocupados a partir de ahora, por las niñas y las Monjas serán sus tutoras y maestras, ahora podrán convivir con los niños en cuanto al Colegio y Talleres. 
Jóvenes aprendiendo a ser fontaneros.
Las niñas estarán en el Marítimo en régimen de mediopensionistas, es decir, llegarán por las mañanas en el transporte escolar, comerán en el centro y a la finalización de la jornada regresarán a sus domicilios.
En la parte baja se han instalados los nuevos talleres de carpintería y soldadura eléctrica, así como un espacio para el servicio de garaje de la casa.
También se ha renovado, una vez más, el Gimnasio, ocupa en su totalidad, el ala derecha del edificio central, retirando de este lugar los consultorios y los quirófanos, que allí existían . El Gimnasio ha quedado amplio, lleno de luz, con accesos cómodos y funcionales. Muy completo en todas sus instalaciones y últimos adelantos en cuanto al material de uso.
 Pensamos que con todas estas reformas y nuevas construcciones el Sanatorio Marítimo va quedar muy bonito y práctico para la obra emprendida. Pronto será unos de los Centros más importantes en el mundo de la Educación Especial. 

Gerardo Alonso Matías

domingo, 26 de julio de 2015

Un día de clase en La Sala/Escuela

El Sanatorio Marítimo continúa su devenir diario. La parte hospitalaria sigue recibiendo  diariamente a muchos niños, que asisten a las consultas  ambulatorias en las distintas especialidades. La Sala está completa en cuanto a los niños hospitalizados,  habiendo lista de espera.
Se ha abierto en régimen ambulatorio y hospitalario, una nueva especialidad: La Cirugía y Rehabilitación de ojos, a cuya consulta acuden muchos niños desviados por la medicina pública del Principado y cuya especialidad ha sido concertada, entre el Sanatorio Marítimo y La Seguridad Social. El Dr. Mesa Galarreta es el responsable de este nuevo departamento.
Las consultas de Traumatología, Ortóptica y Pleóptica, son las más concurridas. Diariamente pasan con estos gabinetes más de 225 niños asturianos, entre los que siguen tratamiento médico, rehabilitación  o simplemente, consulta externa.
En otro orden de cosas, diré que desde el día primero de Septiembre de este curso 70/71 he sido nombrado maestro del Aula Unitaria del Marítimo, paso a ser el “maestro de la sala”.
Los primeros niños que ingresaron en el S. Marítimo. 1945
Mi llegada al Sanatorio Marítimo de Gijón, se produjo el 1 de Septiembre del año 1967. Mi primer contacto con La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tuvo lugar en el Instituto Médico Pedagógico de Valladolid, donde trabajé tres cursos, como maestro de E.E. con niños discapacitados intelectuales (años 64/67) Una vez abierta la sección de E.E. en el Sanatorio Marítimo de Gijón, los rectores de la Orden Hospitalaria, concretamente el P. Provincial, H. Juan Grande Alcolea, en una de sus visitaso a Valladolid, me propuso venir a Gijón para ayudar a Los Hermanos en la nueva etapa que acababan de abrir con niños de E.E. La propuesta  me pareció muy interesante. Después de consultarlo con mis padres la acepté.   Los tres primeros años en el Sanatorio Marítimo se me encomendó la tarea de organizar los nuevos talleres laborales, al estilo de Valladolid, vigilar  lo patios de recreo y  los comedores, convivir las 24 h. del día con los nuevos niños que habían ingresado o estaban ingresando en el Sanatorio Marítimo. Fueron tres años bastante duros y de mucho trabajo.
El 1 de Septiembre del año 1970 el H. Superior, Aurelio Gomollón, me propone, que me hiciera cargo, como maestro, del Aula Unitaria del hospital, donde estaban matriculados más de 50 niños, que cursaban  los distintos niveles académicos de la E.G.B. Así que desde  1970-71 hasta la desaparición del Aula, finales de los 90 fui el maestro responsable..
La Poliomielitis poco a poco iba remitiendo y el número de niños que ingresaban iba descendiendo paulatinamente.
He de decir, que aunque el curso escolar comenzaba oficialmente en el mes de Septiembre, sin embargo en esta escuela hospitalaria, el curso no comenzaba en el mes de Septiembre, ni en el mes de Octubre; el curso escolar en el Marítimo duraba todo el año. Tampoco los niños llegaban a la escuela en autocar, ni llevaban uniforme como era costumbre en esta época, ni existían las aulas, ni las clases con bancos y pupitres, ni tampoco había mesa para el profesor. Los niños podían asistir a las clases unos días, unas semanas, unos meses o en el peor de los casos, unos años quizá y estudiaban, y si era necesario se examinaban del nivel académico, que estaban cursando; aprobasen o no, cuando llegaba el día en que recibían el acta médica y se marchaban para su casa o abandonaban el hospital, sus carteras iban repletas de recuerdos de cuando estuvieron  dando clases en el colegio de un hospital.  
Un día cualquiera transcurría de la manera siguiente: A las 8,30 de la mañana las señoritas auxiliares o los Hermanos Religiosos,  llevaban a los niños a sus camas el desayuno.
Así eran las mesas de estudio. Una tabla sobre la cama.
Una vez hecho el aseo personal de cada niño y arreglada y limpia La Sala, alrededor de las nueve de la mañana, comenzaban las clases. Cada niño cogía sus libros y demás material escolar, que tenia en su propia cama o en el armario de la Sala y empezábamos la tarea que siempre iniciábamos rezando una oración. Sobre la cama de cada niño, estaban los cuadernos, los libros y cuantos materiales didácticos eran necesarios, para  la clase.
Las edades de estos niños oscilaban entre los 4 y los 16 años y todos los niños cursaban los diferentes niveles académicos de la E.G.B. según sus edades o nivel académico alcanzado.
Los niños recibían algo más que la lección académica, recibían  el cariño y la entrega durante su permanencia en el Hospital,  de cuantas personas, maestro, Hermanos, personal auxiliar de clínica, estaban con ellos o personas que  iban a visitarles.
El maestro, (en este caso Yo), me tenía que adaptar a los diferentes niveles escolares de cada niño, llegando a tener varios alumnos, de primero, de segundo de cuarto etc.  es decir, de todos los niveles de La E.G.B.
El vivir todos juntos en la Sala resultaba muy beneficioso para ellos, pues continuamente se estaban relacionando entre sí, ya que su mundo era muy diferente al mundo de los adultos… jugaban como podían, eran muy observadores,  compartían entre si sus pequeñas cosas, se hacían grandes amigos… Cuando llegaba un niño nuevo al Hospital e ingresaba en La Sala, enseguida se enteraba de que aquí existía un Colegio, pues se lo contaban rápidamente los niños,  de tal manera, que había ocasiones en que algunos padres (antes de que yo me  dirigiera a  ellos)  se ponían en contacto conmigo  o con el Hermanos de Sala,  para que les informáramos y concretáramos  los aspectos educativos y académicos  que iba a recibir su hijo, la educación de su hijo. 
Un Colegio como el nuestro, inserto en la dinámica del funcionamiento de un Hospital Infantil, reúne unas características muy especiales. La estancia en el hospital de los niños es muy variable, depende, obviamente de la causa, que haya motivado la hospitalización del niño  y casi siempre resultaba imposible establecer un programa de estudios con relación al tiempo, que iban a permanecer los niños en el  Centro, en el Hospital.
También debíamos tener muy presente, que algunos niños, por causa de su enfermedad, iban a permanecer postrados en su cama, muchas veces con posturas muy complicadas y en ocasiones totalmente inmóviles, manteniendo una determinada posición o con tener que llevar algún aparato ortopédico.También había niños que presentaban  algún tipo de problema psíquico o algún tipo de parálisis cerebral, que de por sí, dificultaba la labor normal de aprendizaje y a veces, también, había niños que presentaban problemas de adaptación, debidos a su enfermedad, los cuales  dificultaban aún más la labor educativa.
El Colegio Unitario del Sanatorio Marítimo, siempre se preocupó y sigue preocupándose, por el desarrollo de la personalidad del niño, ayudándole a que tome conciencia de su situación y la asuma como un hecho más en su vida.
Las clases en los muchos años, que estuve con estos niños, con todos estos problemas físicos, siempre procuré y me preocupé de que se desarrollaran en un ambiente distendido pero con un absoluto rigor académico.
( El día 5 de Agosto ingresaron los tres primeros niños: Jesús Fueyo Arguelles, de 13 años, natural de La Felguera; José Minervino Valdés Suárez, de 12 años, natural de La Felguera y Jesús Felgueroso Velasco, de 10 años, natural de Sama de Langreo. Desde estas líneas les enviamos un abrazo, pues tenemos constancia que dos de ellos viven y sirvan estas líneas al hablar de vuestra escuela, como  homenaje a tantos y tantos niños, que como ellos, pasaron por La Sala/Escuela del Sanatorio Marítimo).
 Los niños por lo general, solían prestar un gran interés y una gran atención a las explicaciones que el maestro les daba, llegando a comentar con sus familias y amigos, que les visitaban,  que en la clase se lo pasaban muy bien.
También procuré siempre que los niños que llegaban al Sanatorio Marítimo siguieran, a poder ser, el mismo ritmo o parecido, al ritmo normal que llevaban en su colegio del pueblo o de la ciudad. Para conseguir este objetivo solía tener periódicos contactos  con los profesores de los colegios de los que procedían los niños, manteniendo intercambios constantes.
En los años que estuve con estos niños discapacitados físicos intenté rodearles de ese ambiente de escuela, de ese ambiente de colegio al que ellos estaban acostumbrados a vivir antes de ingresar en el Hospital. Debo de decir, que los niños, que  tuve siempre  en La Sala fueron muy colaboradores. Jamás opusieron resistencia, ni se aprovecharon de su situación de estar en la cama, siempre me colaboraron mucho. ¡¡ Cuantos días al finalizar la jornada, por la tarde, me decían, Gerardo, quédate con nosotros otro rato y me explicas esto o aquello!!
Procuraba, siempre, si era posible, que los niños utilizaran los mismos textos y realizaran ejercicios semejantes a los que estaban acostumbrado a realizar en su colegio.
También les evaluaba parcialmente para que, una vez dados de alta y reincorporados a sus colegios respectivos, quedara constancia de su aprovechamiento y  esta constancia quedaba reflejada en su registro personal, el  registro del alumno (los famosos ERPA de entonces),
Cuando era necesario el Colegio Unitario del Marítimo efectuaba las pruebas correspondientes a la evaluación final, con el fin de evitar la repetición del curso o del ciclo. Estas pruebas finales las enviaba normalmente al Colegio Público, Héroes del Simancas de Gijón  al que nuestra Sala estaba adscrita.
Las clases eran diarias mañana y tarde. Los jueves por la tarde no teníamos clase, se reservaba la tarde para que los niños recibieran las visitas de sus familiares o amigos y esta clase de las tardes de los jueves, se trasladaba a la mañana de los sábados.
Grupo de niños unos 55 , que aistian  diariamente a la clase con el maestro Gerardo.
Debemos destacar para concluir este tema, que así como en otros centros de similares características existen o existían aulas o áreas hasta las que se trasladaba a los niños para darles clases, durante su internamiento, en el Sanatorio Marítimo  es la Escuela la que “vá” al niño de forma, que la enseñanza era absolutamente personal e individualizada, es una forma de trabajo motivadora en sí misma, que respeta los ritmos de comprensión y ayuda a la maduración intelectual. “Los niños se enteran de lo que saben, de lo que resuelven, de lo que no saben y no pueden resolver”; “Les estamos provocando conductas de cambio, para que tengan que aportar sus propios recursos y resolver las dificultades que se puedan presentar”.
Tenemos que decir con orgullo, que en nuestra Escuela Unitaria del Sanatorio Marítimo de Gijón, nació un tipo de enseñanza, que más tarde sería reconocida a nivel nacional por El Ministerio de Educación y Ciencia y  que se conoció  y se conoce,con el nombre universal de AULAS HOSPITALARIAS.
“….Y como en general, no pocos de estos procesos curativos son de una marcada lentitud, a veces de años, aprovechamos este hermoso tiempo para dar a nuestros pequeñuelos, en sus mismos lechos y salas que vienen a constituirse en escuelas propiamente dichas, la instrucción primaria y religiosa conveniente” (H. Provincial de Castilla, Claudio Piña Tejedor, en el discurso pronunciado, con motivo de la inauguración del Sanatorio Marítimo. Gijón 8 de Septiembre de 1.945).
Gerardo Alonso Matías.



lunes, 20 de julio de 2015

El padre Octavio Marcos Bueno

No puedo seguir narrando, a mi manera,  la historia del Sanatorio Marítimo, sin dedicar un comentario a nuestro inolvidable y muy recordado P. Octavio.

El P. Octavio fue una autentica institución en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; en nuestra casa de Gijón permaneció desde el mes de Octubre del año 1962 hasta el mes de Junio del año 1983. Es decir 21 años, que son bastantes años en la vida de un religioso.
H. Octavio en los 80
El P. Octavio nació en un pueblecita palentino (Villacidaler) el año 1901. En el bautismo recibió el nombre de Fidel, como religioso, tomaría el nombre de Octavio. Sus padres formaban una familia numerosa, tuvieron 7 hijos. Eran agricultores y como recios castellanos profesaban la religión cristiana. Fidel ingresa en el Colegio Apostólico de Ciempozuelos (Madrid) a la edad de 11 años, colegio recientemente inaugurado por la Orden Hospitalaria. En este colegio madrileño Fidel empieza sus estudios humanísticos hasta la fecha de su ingreso en el Noviciado (Carabanchel Alto). En el mes de Junio del año 1919. El 21 de Junio del año 1920 hace su Profesión Temporal y en el año 1923 hace su Profesión Solemne, según determina La Orden Hospitalaria.
Una vez realizados los votos solemnes el H. Octavio, inicia sus estudios sacerdotales y el día 2 de abril del año 1927 es ordenado sacerdote, celebrando su primera misa el día 17 del mismo mes, en la Casa de Ciempozuelos.
El año 1934 el H. Octavio vive y presencia un gran acontecimiento dentro de La Orden Hospitalaria, con la celebración del Capítulo General en Carabanchel, la provincia española de la Orden Hospitalaria se divide en tres provincias: Bética,(Ntra.Sra, de la Paz) Castellana (San Juan de Dios) y Aragón (San Rafael Arcángel). El H. Octavio es destinado por sus superiores a la provincia de Castilla y va a ser precisamente el Sanatorio de Palencia su primer destino. En Palencia va a permanecer hasta el año 1951. En esta casa palentina el H. Octavio es nombrado Maestro de Novicios hasta el año 1940 y Consejero Provincial hasta el año 1946. Siendo Consejero Provincial el H. Octavio se traslada a la ciudad de Vigo para tener una conversación con el Sr. Alfageme, quien sería el  donante de los terrenos de la Ería del Piles, donde se iba a levantar el año 1943, Sanatorio Marítimo. El año 1951 es destinado a la casa de Santurce, casa donde en aquellos años se encontraba el Noviciado de Castilla y es precisamente el H. Octavio nombrado Maestro del mismo. El 31 de Octubre del año 1962 es destinado al Sanatorio Marítimo, donde permanecerá hasta el año 1983, en esta fecha es trasladado a la casa Hospital de Burgos. Fué precisamente en Burgos donde el H, Octavio iba a pasar el último año de su vida, se encuentra bastante enfermo y en esta casa va a morir el día 29 de Mayo del año 1984, De la vida y hechos del H. Octavio podríamos presentar más que suficientes datos para demostrar su valía y su entrega total al desarrollo de la Iglesia y al engrandecimiento de La Orden Hospitalaria en general y muy particular a la Provincia de Castilla. 
El H. Octavio empleó más de 50 años de su vida a los enfermos y necesitados, con ese amor a la Orden, que siempre le caracterizó, 
El H. Octavio nos ha dejado numerosos escritos a lo largo de su vida, no podemos olvidar su recuerdo cariñoso y estudiado en detalles fidedignos hacia los Hermanos fallecidos en la guerra civil española del año 1936. 

También hemos de constatar que el H. Octavio fue el primer Director de La Revista, que la Orden Hospitalaria editaba y que se denominaba “La Caridad”, revista que fue la continuación de otra revista anterior titulada “Caridad y Ciencia”. La ilusión y amor hospitalario del H. Octavio puede comprobarse en todas sus páginas e igualmente sus publicaciones sobre las Cartas y Escritos de San Juan de Dios y como colofón de todos sus escritos el H. Octavio nos dejó La Historia de “La Provincia de San Juan de Dios. Castilla 1934-1968” en esta obra, que consta de más de 655 páginas, nos narra casa por casa y muy detalladamente, el funcionamiento, su creación y su misión dentro de La Orden Hospitalaria. También la obra titulada “Testimonio Martirial”.
El P. Octavio en la festividad de S. Juan de Dios
Yo tuve la gran suerte de vivir y convivir con el H. Octavio desde el año 1967, año en el que yo llegué a Gijón, hasta el año 1982 año que fue trasladado al Hospital de la casa de Burgos, por encontrarse ya bastante enfermo. 
El H. Octavio se desvivía por los niños, todas las mañanas antes de iniciar las clases, el P. Octavio se acercaba a mi escuela unitaria  a ver cómo estaban los niños; a ver cuántos iban a pasar ese día por los quirófanos; cuántos niños habían ingresado nuevos, cuántos niños se encontraban bien o cuántos habían pasado la noche mal, después de aquellas operaciones de alargamiento de tibia y peroné o de cualquier otro tipo de cirugía. 

Al H. Octavio le costó bastante el adaptarse a los nuevos alumnos discapacitados intelectuales, no porque no los quisiera, no, sino porque no los entendía, nunca había tratado a estos niños y a su edad pensaba que era bastante difícil comprenderlos, pero una vez de que fue conociéndolos, bien que les quería a todos.

Gerardo Alonso Matías

viernes, 17 de julio de 2015

El Marítimo se amplía


Niños en las cuerdas
Decíamos en nuestros anteriores comentarios, que el Sanatorio Marítimo se había quedado muy pequeño para acoger en sus dependencias a tantos niños discapacitados psíquicos, que solicitaban plaza en el centro. Que con la capacidad que tenía para la nueva sección de E.E., solamente unas 50 plazas, eran insuficientes para tanta demanda como había encima de la mesa. Efectivamente, después de reiterados estudios y después de visitar algunos centros de reciente construcción en España, el P. Provincial H. Juan Grande Alcolea y su Consejo: Hermanos Diego de Cádiz, Venancio Alonso, Francisco de Sales y Metodio Zarzosa, deciden y aprueban la ampliación del Centro Sanatorio Marítimo para que en sus nuevas instalaciones pueda dar respuesta a esta nueva sección, respuesta positiva a tantas y tantas familias asturianas, que tienen entre sus miembros algún hijo discapacitado. Como se puede uno imaginar la noticia fue muy bien recibida por todos los que en aquellos años componíamos la Familia Hospitalaria, Hermanos, médicos, enfermeros, profesores y el resto del personal de la casa.
Llegado el mes de Marzo del año 1970, sin ninguna ceremonia protocolaria, se comienzan las obras de ampliación.
En el mes de Julio visita el Sanatorio Marítimo el Padre General de La Orden Hospitalaria acompañado del P. Provincial de Castilla, le informan los Hermanos del futuro proyecto y visita a los niños hospitalizados, recibe al cuadro facultativo y recorre todas las instalaciones del centro.

Otra visita muy importante es la llegada de la Madre Generala de las Misioneras Concepcionistas, que próximamente van a formar una comunidad de religiosas en el Sanatorio Marítimo, quienes van a colaborar con su buen hacer de los niños hospitalizados, asistencia a los quirófanos y demás actividades, que se les recomienden. A la Madre Generala le ha gustado el hábitat que va a ocupar la Nueva Comunidad y tal es así, que en el mes de Abril llegan las cuatro primeras Hermanas.
Niños durante el tiempo libre
 Las obras mientras tanto, siguen su curso y ya se empiezan a ver las nuevas estructuras del pabellón central, así como los nuevos comedores y futuros talleres. Pronto se darán comienzo a los tres módulos que acogerán los dormitorios para poder dar respuesta a más de 100 niños/jóvenes internos. Mientras todas estas cosas suceden, se celebra un nuevo capitulo provincial y es elegido Superior del Sanatorio Marítimo el H. Luis (Antonino) Arce González. La noticia es muy bien recibida en todos los estamentos de la casa, pues el H. Luis hasta ahora, era el Coordinador de toda la parte educativa del centro, (el H. Luis es Maestro)  y va a ser el impulsor de la magna obra, que ha emprendido el Sanatorio Marítimo. Va a ser el "alma mater" del Marítimo. A la elección del nuevo Superior le acompaña la elección del nuevo Hermano Administrador del centro en la persona del abulense, Juan Bosco, que además desempeñará el cargo de Viceprior.
Por estos meses se empiezan a complementar las obras de nueva construcción con otras obras menores pero que también son muy importantes para el devenir del Centro y para que todo marche satisfactoriamente y así tenemos que los gallineros que tantas necesidades cubrieron en su momento, desaparecen del lugar que ocupaban en la finca, ahora en su lugar se va a construir un pista polideportiva. También parte de la finca, que en su día estaba cultivada y producía los distintos productos alimentarios, patatas, hortalizas, hierba para el ganado etc. se va a convertir en un hermoso campo de futbol, donde los nuevos inquilinos del Marítimo van a disfrutar con estas nuevas instalaciones deportivas. La parte derecha de la entrada al edificio central se esta adaptando a nuevo espacio de aparcamiento de coches. También se instala un nuevo depósito de unos 15.000 litros  de combustible que sirva para alimentar la calefacción del edificio central y los nuevos módulos en construcción.

En el mes de Marzo del año 1972 se inaugura la pista polideportiva, instalación deportiva, que ha sido costeada en su totalidad, por La Delegación Nacional de Deportes, a su inauguración asisten distintas autoridades locales y regionales. Toda la explanada de la entrada principal se cubre de aglomerado y se marcan las líneas divisorias para el nuevo aparcamiento de cosas. Se reconstruyen el jardín y la fuente central, quedando muy bonito todo el conjunto.
 
Niños jugando en el balancín
 
 Esta obra es costeada por el Ayuntamiento de Gijón así como la colocación de los focos correspondientes, que sirven de iluminación a toda la entrada principal. Otra obra muy importante que se acomete en estos meses es la colocación de plaqueta de ladrillo a todo el edificio del el Sanatorio Marítimo, con lo cual se ha dado otra visión más bonita del Centro. Antes había que pintar todo el edificio, cada dos años, pues los efectos del Cantábrico, lo deterioraban constantemente. Esta obra fue costeada por uno de los bienhechores más importante, que siempre tuvo esta casa en la persona de D. Antonio Aza y su esposa, quienes todos los sábados se acercaban desde su residencia de Figaredo a visitar a los niños hospitalizados y posteriormente a los discapacitados psíquicos que se atendían  en el centro.
Se acometen nuevas obras en todo el recinto hospitalario como son hacer un nuevo campo de futbol, donde antes era huerta de cultivo, marcar y asfaltar los pasillos, que conducen a los nuevos módulos, instalar nuevos juegos escolares en los espacios al aire libre, columpios, toboganes etc. Todos estos juegos y aparatos son costeados por La Delegación Nacional de Deportes. En uno de los sótanos del edificio central se pone una cafetería para uso público, pues son muchas las familias, que lo han solicitado para tener un lugar adecuado donde esperar a sus hijos o familiares mientras éstos reciben las sesiones de rehabilitación en el gimnasio, asisten a las consultas o esperar estar con sus hijos internos cuando vienen a visitarles.

Gerardo Alonso Matías


jueves, 9 de julio de 2015

Gijón y los niños y jóvenes discapacitados (1.969)


El Consejo Provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, aún no ha aprobado la ampliación del Sanatorio Marítimo. Se están estudiando las posibilidades de acometer dichas obras; el coste económico, que esto supone, es muy elevado y la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios, de momento no se ha decidido a iniciar el proyecto aunque lo tiene bien asumido.
Primeros alumnos de E.E con el maestro Gerardo Alonso.
Se están estudiado distintas posibilidades y solicitando ayuda a los distintos estamentos ministeriales. Es decir, se están dando los pasos necesarios para que el Proyecto de ampliación del Marítimo, se haga realidad y pronto podamos decir que en el Sanatorio Marítimo todos los niños discapacitados que lo deseen, encuentren un centro donde poder estudiar, donde poder vivir y donde poder aprender un oficio para el día de mañana…… Los Informes, que se tienen de las necesidades que El Principado de Asturias y más concretamente, el Concejo y Villa de la ciudad de Gijón, son desgarradores.
Se han hecho diferentes estudios de esta problemática y se ha visto, que las Instituciones Públicas no acometen este tipo de  enseñanza, parece ser que estas criaturas no tienen derecho a una educación como la que se imparte a “los niños denominados,  normales”. Las familias, cada vez, son más numerosas las que llaman a las puertas del Centro Hospitalario y asisten a las consultas médicas, demandando este tipo de asistencia para estos niños y jóvenes, que de momento, andan sin rumbo, desasistidos y abandonados  y en el peor de los casos, recogidos en sus casas con sus padres
El año 1.969 se hizo un estudio sobre esta problemática en la ciudad de Gijón y su Concejo,  he aquí los resultados obtenidos.
Con exactitud todavía no se conocen las necesidades, que origina este importante problema humano y sobre el que hace poco tiempo, se han empezado a hacer estudios, tanto a nivel nacional, como a nivel regional o local.
Solamente se tiene  una encuesta específica y un servicio de censo y estadística adecuado,  que podrían darnos la medida exacta de las dimensiones de este grave problema en el municipio gijonés.
Creemos útil, sin embargo, dar una serie de indicaciones generales, que podemos deducir de los índices y pautas establecidos, en algunos de los estudios hechos dentro y fuera de España.
El índice global de discapacitados intelectuales, que puede variar obviamente de país a país, se ha calculado entre el 0,8 % y el 1,1 % de la población global, entre el 4,5 % de la población entre 4 y 19 años. 
Año 1965, entre 1.420 y 1.770 niños discapacitados intelectuales en el municipio de Gijón. Aplicando los índices expuestos sobre la población global y tomando la población estimada para 1.967 el número de niños discapacitados oscilaría entre 1.160 y 1.600. Como podemos observar y ver, las diferencias entre los diversos criterios tomados, ofrecen considerablemente diferencias entre sí; el motivo de esta imprecisión es lo expuesto anteriormente, la falta de estudios concretos y sobre el terreno, en torno a este problema.
En todo caso y con la seguridad de que se trata de cálculos prudentes, podríamos partir de un promedio entre los números anteriores y fijar el número de discapacitados en el municipio de Gijón, entorno a los 1,300. De estos 1.300 discapacitados aproximadamente, un 45 % pueden ser considerados como “ligeros”, cuyo problema fundamentalmente, es de orden pedagógico, éstos pueden ser resueltos a través de una educación especial, que puede y debe ser impartida con el contexto general de los grupos escolares normales.
De los restantes, el 55 %,  en torno a un 39 % pueden ser clasificados como “medios” y en torno a un 16 %  como discapacitados profundos, que exigen ser tratados en centros adecuados y en muchos casos en régimen de internados. 
Una de las primeras aulas de E,E.con el profesor J. Jose  Porta
Podemos terminar diciendo, que por estos años 1967-1968, existen en Gijón entorno a los 818 niños discapacitados entre la edad de 4 y 19 años, que poden clasificarse como discapacitados, que necesitan  centros especiales de tratamiento y recuperación y, de ellos, en torno a 270 niños discapacitados,  que necesitan ser tratados en régimen de internado.
Creemos y pensamos que son cifras elocuentes en orden a considerar la necesidad de pensar en un nuevo Centro de recuperación con suficiente dotación de aulas, talleres, camas para internados etc...  La tendencia de algunos parecía ser la de crear Centros Especiales muy amplios, con capacidad para poder cubrir las necesidades de todo el municipio y hasta la provincia, en este caso todo el Principado.
Sin embargo, parece ser que, desde el punto de vista de eficacia asistencial, tanto las razones de tipo pedagógico general como las de tipo psíquico y social, exigen más bien centros en que se evite el carácter masivo de los niños.
Por todas estas razones pensamos que Gijón podría ser muy bien la sede de uno de estos centros para recuperación de discapacitados intelectuales con un ámbito en toda la zona de influencia de la ciudad y por qué no? de todo el Principado.

Estos planteamientos están sobre la mesa de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Pronto se nos dará la respuesta y estamos seguros de que la Orden Hospitalaria atenderá las múltiples solicitudes de tantas y tantas familias gijonesas y asturianas, que con tantísima frecuencia llaman a las puertas del Marítimo para que el Centro amplía sus estructuras, acomode sus espacios y pronto podamos ver hecho realidad, el proyecto de convertir el Sanatorio Marítimo en punto de referencia en el amplio campo de la Educación Especial.

Gerardo Alonso Matías


miércoles, 1 de julio de 2015

Aprobado el nuevo proyecto?

Durante estos 22 años de vida del Sanatorio Marítimo, han pasado por la consulta un total de 5.300 niños, habiéndose internado 1.500 niños para su tratamiento o intervención. Se han realizado un promedio de 80 a 100 intervenciones anuales en lo que va referido a  servicios de cirugía ortopédica. En el servicio de rehabilitación se tiene en la actualidad (año 1967) de 30 a 35 casos diarios. Todos estos servicios del Sanatorio Marítimo han sido en bien del niño carente de recursos económicos, del niño pobre. En algunas de las consultas del Centro, surgía con frecuencia el problema de los niños con discapacidad intelectual sin asistencia de ningún tipo. Por otra parte, la idea de la creación de un Centro por parte de los Hermanos de San Juan de Dios no era nueva en Asturias.  La gravedad del problema de estas personas discapacitadas, urgió al comprobar que en esta región de Asturias estaba afectada por un  número, de niños que sobrepasaba los 9.000, sin que por el momento, nadie ni entidades privadas ni entidades públicas se preocuparan de su atención. Es por ello, que en el mes de Septiembre del año 1966 se abre definitivamente una consulta de Psiquiatría, acudiendo a la misma, muchas familias asturianas con sus hijos, con su angustioso problema y buscando un hueco para la educación de hijo, buscando solucionar su situación. Este gran problema resuena continuamente en las consultas diarias. La Orden Hospitalaria ante esta angustiosa situación estudia y habilita, que en parte del edificio central, se adapte una sección, que atienda a estos niños.
Así era la entrada al Hospital
 Hecha dicha adaptación, se ve que los espacios destinados a la educación de estos niños es bastante reducido, pues solamente pueden atenderse a 50 niños, en plan interno y medio pensionistas. Una circunstancia fortuita permite al Centro ampliar el campo de acción al adquirir una nave prefabricada donde se instalan unos talleres. Dentro del recinto dedicado a esta misión, existen las siguientes secciones, al frente de las cuales se halla un monitor que les dirige: Encuadernación, electricidad, soldadura eléctrica, fontanería y confección de alfombras de nudo. Algunos de estos muchachos mayores se hallan empleados en los menesteres del Centro, destacando entre los mismos, los ayudantes de cocina. Estos muchachos adultos están en régimen de medio pensionistas. El problema global sigue siendo muy grave; dicho problema es contemplado por Los Hermanos, que ven  la necesidad angustiosa de tantas familias y ven que hay que hacer frente a un nuevo proyecto de ampliación del Sanatorio Marítimo, sin perder la atención a la sección hospitalaria. Plantean su proyecto a la Curia Provincial, quien lo estudia y pronto dará respuesta al mismo.

 En el mes de Febrero del año 1969 visita el Sanatorio Marítimo el Definitorio Provincial con objeto de estudiar sobre el terreno el mencionado proyecto, se convencen de que es muy necesaria dicha ampliación y en el mes de Abril dan el  Visto Bueno. Visitan el Centro, que los Religiosos Holandeses han levantado en Astorga. La cosa queda en suspenso, porque se encuentran con un nuevo inconveniente, la financiación de las obras. De momento el Marítimo sigue trabajando y atendiendo a los niños hospitalizados y los  nuevos alumnos escolarizados y a los jóvenes de talleres.
A lo largo de este año, mes de julio,  han sido muchos los Hermanos que han realizado sus  Ejercicios Espirituales y han comprobado la labor que se realiza en el Sanatorio Marítimo. En el mes de Agosto nos acompaña el Sr. Obispo auxiliar de Toledo quien convive con la Comunidad de Hermanos durante 15 días. En el mes de Septiembre, durante dos días, nos acompaña el P. Provincial quien vive de cerca la vida diaria del Centro. Es en este mes cuando se hace la subdivisión de La Sala en dos más pequeñas para así atender mejor a los niños hospitalizados durante las horas de clase. Al estar la parte hospitalaria subvencionada por La Seguridad Social se ha contado con ella para poder hacer estas divisiones.
 El mes de Septiembre La Curia Provincial, después de los pertinentes informes, autoriza  tirar el arco de entrada a la casa., cambiar la cocina de carbón por la cocina de gas y la calefacción central de carbón por calefacción de petróleo.
Al iniciarse el mes de Octubre nos deja el H. Miguel García Viejo quien se traslada a Valladolid donde próximamente empezará en la Universidad vallisoletana, los estudios de medicina. También por estas fechas nos abandona  el H. Benito Aguirre  quien durante estos últimos años ha sido el enfermero mayor y jefe de fisioterapia. Se va destinado a la una de las casas, que la Orden Hospitalaria tiene en  Buenos Aires  Argentina. 
El proyecto de ampliación sigue su curso y pronto se va hacer realidad, el Marítimo va a cambiar su fisonomía exterior ya que van a ser muchas e importantes las obras a realizar.

Gerardo Alonso Matías

miércoles, 24 de junio de 2015

1964-1967. Los niños inadaptados

Corría el mes de Junio del año 1964 cuando  yo finalizaba mis estudios de Magisterio en la Escuela Normal, Pablo Montesinos, de Madrid. Terminado el verano, con mi flamante título de maestro, me disponía a buscar trabajo. Se me presentan tres opciones y sin saber por qué, elegí el colegio, Instituto Médico Pedagógico de los Hermanos de San Juan de Dios en la ciudad de Valladolid. Los primeros días de clase fueron bastante duros y complicados, pues no conocía a los alumnos, ni ellos me conocían a mí. No me imaginaba, que pudieran ser como eran y que nadie me hubiera informado antes de empezar a dar clases. Pero pasemos de esta  historia para y ya hablaremos de esta circunstancia en otra ocasión. Los niños con los que iba a trabajar eran  Niños Inadaptados y yo sin saberlo.
Situémonos en los años 64-70 y hablemos de estos niños especiales, inadaptados, niños diferentes.

La Psicología Infantil que hemos estudiado no dice que el  niño  elige a sus amigos, pero todos los niños que conoce, son amigos suyos. El niño es un ser social de verdad, es el ser social por excelencia.

Esta Vd. de acuerdo conmigo? Sí, verdad? 
El niño es un ser social. Ha pensado usted, ha oído alguna vez estas dos palabras: niños inadaptados?  Sí ? verdad? Estoy seguro de que sí. Se ha puesto de muy moda en nuestra sociedad actual, el hablar de niños inadaptados. A mi, cada vez que las oía y las oigo, me causan verdadera pena. Me parece que estas dos palabras se abofetean en medio de la frase. Niños inadaptados. ¿Puede un niño ser inadaptado, estar inadaptado? Yo me preguntaba y me sigo preguntando: por qué la Sociedad los rechazaba y sigue en repetidas ocasiones  rechazándolos? Por qué la sociedad les cerraba y sigue cerrándoles las puertas, haciéndoles el vacío? 
Estoy seguro que Vd. se ha cruzado con estos niños en  la calle. Habrá visto sus ojos tristes, su mirada diferente. Ha comprobado su andar torpe. Ha oído, cuando hablan, que muchas veces sus palabras se atropellan. Y usted ha pensado: ¡¡ Qué pena!! y ha seguido su camino  adelante, sin volverse a acordar más de ellos. 
Quizás Vd. sufre en su carne la tragedia y la pena de tener un niño inadaptado. Ha recorrido médicos, colegios, ha comprado medicinas, se ha desesperado.Y constantemente piensa el porvenir que le espera a su hijo. Un porvenir social para el hijo, que la sociedad rechaza, que la sociedad llama inadaptado. 
Usted tal vez, es pobre y no puede hacer nada, o puede hacer muy poco por su hijo. Ha llamado a mil puertas. Ha soñado en mil soluciones. Y piensa, que la sociedad ha inventado un moderno Taigeto para estos niños, quizás más cruel que el Taigeto espartano. Usted quisiera que la sociedad no le dejara sólo con su problema, que también es problema de la sociedad. Usted desearía que la sociedad adaptara y adoptara a estos niños inadaptados. Quizás como mal menor  Vd. quisiera buscar una sociedad nueva para su hijo, que conociera a otros niños que son como él,  que se sintiera amigo de todos ellos. Qué bien sería buscarles a todos ellos, un colegio donde estuvieran juntos, donde jugaran juntos, estudiaran, corrieran juntos. En una palabra, Vd. quiere que su hijo sea feliz, que ría y salte como los demás niños de su barrio de su ciudad. Quiere que su hijo no se sienta inferior a los niños de su edad. Que encontrara miradas, que comprendiesen a su mirada.
Sí, usted que lo siente en su carne y usted, que se cruza ante ellos con indiferencia tenemos todos juntos que hacer algo por estas criaturas, no podemos olvidarnos de este gran problema. No podemos desentendernos de estos niños. No podemos llamar inadaptados a quienes van a formar parte de nuestra sociedad en el futuro, de la sociedad del mañana. No podemos permitir, que estos niños inadaptados sean un día hombres inadaptados. No podemos ni debemos permitir, que esos niños se les sigan llamando inadaptados. No podemos llamar con ese nombre a la inocencia, a la sencillez y al cariño de estos niños. No podemos, verdad que no?  Llamar inadaptados a esos niños, que estamos viendo ahí, en esas fotografías, jugando disfrutando y pasándoselo en grande,  jugando alegremente. El niño de arriba mira a la tierra, a la madre tierra, donde ve unos pedruscos que le “asustan” un poco, si se cae desde allá arriba. Los otros parecen sonreír, disfrutar de lo que están haciendo. Observe cómo todos ellos se agarran  con fuerza a las sogas y a las  barras de hierro de sus juegos. Cómo todos ellos buscan seguridad. Cómo todos se se aferran a una vida, a unos derechos, que adquirieron al nacer. Nosotros, ni nadie, podemos rogárselo. 
No, no podemos seguir cerrando los ojos, no podemos permitirnos, que estas fotografías pierdan un ápice de la sencillez, de la claridad y de la emoción, que poseen. Todos esos niños y todos los que son como ellos, merecen ser niños. Todos ellos merecen ser hombres. Todos ellos merecen un día ser útiles a la sociedad, SOCIEDAD que al día de hoy, no se está preocupando de ellos y debe de hacer más por ellos, debe de ayudarles más de lo que hoy 1964 se esta ayudando.La sociedad, el estado debe de preocuparse muchísimo mas de estas criaturas.

 Gerardo Alonso Matías