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sábado, 14 de noviembre de 2015

Aulas Hospitalarias (continuación)

Decíamos que debe de haber una perfecta coordinación  entre el centro escolar y el aula hospitalaria. En esta labor tenemos que tener muy presentes a los padres del niño, pues a veces, serán el vehículo trasmisor entre el centro escolar y el aula hospitalaria. Son de vital importancia también las informaciones que nos den el personal sanitario así como los médicos y enfermeras, que traten al niño, pues de ellos va  depender muchas veces que el niño asista o no asista a clase atendiendo a su estado de salud, el tipo de enfermedad que tiene y las posibilidades que el niño tiene para llegar a la clase (hablamos de los hospitales en general).

Año 2006. Universidad de Salamanca

Los maestros que trabajan en estas unidades deben de tener muy en cuenta las circunstancias, que rodean al niño hospitalizado, es decir: la angustia, la ansiedad, la desmotivación, el aburrimiento. Deberá saber emplear una serie de técnicas encaminadas todas ellas a fomentar en estos niños su creatividad. El maestro debe de propiciar en estas aulas hospitalarias un clima propicio para el intercambio de experiencias entre los propios niños hospitalizados; los pasillos, la sala de juegos o las propias habitaciones, debemos procurar siempre que el niño/a sienta lo menos posible la lejanía de su ambiente familiar y social. Toda actividad educativa se lleva a cabo de muy diferentes maneras, siendo las más comunes dos: 

a) La asistencia al Aula por parte del alumno, siempre que se encuentre en condiciones     físicas para desplazarse hasta el Aula

b) O bien en su propia habitación, cuando su estado de salud aconseje, que sea el             maestro el que se desplace a su habitación. La finalidad siempre es la misma.

 Llegados a este punto podemos afirmar que la situación actual de la Pedagogía Hospitalaria se encuentra en un momento importante y estabilizado, siendo muy pocos los Hospitales, que no cuentan entre sus instalaciones, con un Aula Hospitalaria. El proceso para llegar a esta situación ha sido largo y muy complejo. Las Aulas Hospitalarias surgen, en ciertos hospitales de una manera espontánea ante la preocupación de algunos, por la atención escolar de los niños, que pasaban largas estancias hospitalizados, lejos de su ambiente familiar y con la posibilidad de perder el curso escolar. Pensando en estos niños enfermos y hospitalizados de larga duración el Hermano Hospitalario de la Orden de San Juan de Dios, Provincial de Castilla, tuvo la feliz idea, en el acto de la inauguración de este centro, (Año 1945) Sanatorio Marítimo, decir en su discurso:
“Y como en general, no pocos de estos procesos curativos son de una marcada lentitud, a veces de años, aprovechamos este hermoso tiempo para dar a nuestros pequeñuelos, en sus mismos lechos y salas, que vienen a constituirse en escuelas propiamente dichas, la instrucción primaria y religiosa conveniente” (H. Provincial de Castilla, Claudio Piña Tejedor), cita del discurso pronunciado, con motivo de la inauguración del Sanatorio Marítimo. Gijón 8 de Septiembre de 1.945).

Las primeras escuelas dentro de un hospital, surgieron allá por los años cincuenta del siglo XX en centros vinculados con La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y es precisamente en este discurso del H. Claudio Piña donde podemos afirmar, que nacieron las Aulas Hospitalarias, siendo este centro de San Juan de Dios, Sanatorio Marítimo, el primer centro reconocido por el Ministerio de Educación y Ciencia, más tarde y dentro de la Orden Hospitalaria fueron reconocidos otros centros como el Asilo de San Rafael de Madrid. 

Univ.de Salamanca sobre el Aula Hospitalaria
Años más tarde, en torno al año 1965, ante la epidemia de poliomielitis que sufría la población infantil española, se plantea la necesidad de ayudar a estos niños no sólo desde el punto de vista médico, sino también desde el escolar y educativo.
Años más tarde, en torno al año 1965, ante la epidemia de poliomielitis que sufría la población infantil española, se plantea la necesidad de ayudar a estos niños no sólo desde el punto de vista médico, sino también desde el escolar y educativo.
Esta iniciativa dio lugar a que se abrieran una serie de Aulas en diversos hospitales de la geografía española, en concreto en el Hospital General de Oviedo, La Fe de Valencia, el hospital infantil de San Juan de Dios en Manresa  y en los hospitales madrileños Niño Jesús, Clínico, Gregorio Marañón y Hospital del Rey, unas Aulas dependientes del Insalud, conocido por estos años, como Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, que van abriendo camino en este mundo de la atención escolar hospitalaria. Por ejemplo el año 1966 en el Hospital del Niño Jesús de Madrid se creaban un total de diez unidades de Educación Especial.. Hay que incidir en un hecho primordial y es que en un principio, estas aulas fueron creadas con la idea de atender la demanda, que había por parte de la sociedad, atender a niños con determinadas enfermedades, como la poliomielitis, parálisis cerebral, Síndrome Tóxico, etc. He de destacar la importancia que tuvo la apertura del Hospital Nacional de Parapléjicos en Toledo con la puesta en marcha de una Sección Pedagógica, compuesta de 5 aulas, Sala de profesores, Biblioteca.. Siendo su misión atender las necesidades educativas de los niños y adultos ingresados en este Hospital cubriendo así una gran demanda social.
Hubo que esperar hasta el día 7 de Abril del año 1982. para que se publicase en el BOE la famosa e importante LEY de Integración Social de los Minusválidos. Desde este momento se inicia una amplia labor legislativa, tanto desde el punto de vista del Ministerio de Educación, como desde las respectivas Comunidades Autónomas Atender este derecho, que el niño tiene, tanto a escala educativa como sanitaria, extendido también a todos los niños enfermos y hospitalizados, que en su día, fueron protagonistas de la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, carta que fue aprobada por El Parlamento Europeo en el año 1986.
Gerardo Alonso Matías


jueves, 12 de noviembre de 2015

Aulas Hospitalarias

Una vez restablecido de mi enfermedad, reaparezco de nuevo para seguir escribiendo, a mi manera, la Historia de este centro Hospitalario conocido con el nombre de Sanatorio Marítimo de San Bernardo y San Hermenegildo de Gijón. Hoy vamos a hablar sobre nuestra Aula Hospitalaria más conocida como La Sala.
Qué son las Aulas Hospitalarias? Conocemos con el nombre de Aulas Hospitalarias, las unidades docentes creadas dentro de un hospital, como el Marítimo, cuyo objetivo principal, es la atención escolar de los niños ingresados en el mismo, atendiendo con ello, a uno de los principales derechos recogidos en la Ley 13/1982, sobre la integración social de los minusválidos, en cuyo artículo 29 se recoge lo siguiente:

Niños tomando el sol y también a veces se daban clases
En todos los hospitales en los que se cuente con servicios pediátricos se dispondrá de una sección pedagógica para prevenir y evitar la marginación del proceso educativo de los alumnos en edad escolar. Internados en dicho hospital.
Esta ley  fue más tarde ampliada con varios Reales Decretos, en los que se han ido definiendo, con mayor claridad, las funciones a desarrollar en estas aulas, dotándolas de un mayor contenido y atendiendo de esta forma a uno de los principales derechos de todo niño, el derecho a la educación.
En estas aulas son atendidos niños y niñas, que durante un período de tiempo, más o menos largo, padecen diversos trastornos físicos, enfermedades, roturas de alguno de sus miembros, operaciones de todo tipo etc. Por lo que deben de ser ingresados en un Hospital. De esta forma pueden continuar con el proceso educativo con total normalidad, dentro de la anormalidad, que supone para el niño estar fuera de su ambiente familiar, social y escolar. En nuestro centro Sanatorio Marítimo  de Gijón más del 90 % de los alumnos hospitalizados, padecía la poliomielitis, otros padecían de Espina Bífida, otros, eran niños tullidos etc. Esas eran las enfermedades imperantes en la infancia de estos años 60/70.
La importancia del contexto donde se desarrolla el proceso educativo de los niños es fundamental. Las Aulas Hospitalarias poseen unas determinadas características, que hacen que la actividad a desarrollar en ellas, sea, en cierto modo, diferente:
a)     Se encuentran ubicadas dentro de un hospital.
b)    Están dirigidas a niños, que sufren diversos tipos de patologías.
Estas dos premisas hacen que la actuación escolar, que el maestro debe de realizar, requiera de unos comportamientos diferentes a los que llevaría a cabo en su Aula normal.
Por estas razones, el Aula Hospitalaria debe de ser un espacio abierto y flexible, atento únicamente a las necesidades del niño hospitalizado, donde él pueda acudir libremente, con la posibilidad de que siempre, que lo requiera su asistencia médica, pueda ausentarse, para más tarde, volver de nuevo a reincorporarse a tus tareas escolares.
Aunque cada Aula Hospitalaria tiene sus propias peculiaridades, sin embargo hay algo en común en todas ellas, El Programa de Trabajo. Esto es: a) Los Objetivos. b) Los Contenidos. c) La Metodología.

Con cuatro niños visitando Covadonga y Cangas de Onís
La premisa fundamental de cualquier actuación hospitalaria en el campo docente, parte de que el niño al que va dirigida, es un niño que tiene una serie de condicionantes, como son su enfermedad, estar alejado de su familia, lejos de sus amigos y siempre en las mejores condiciones físicas para ir al aula. Si queremos hacer un buen proyecto de trabajo, debemos tener muy presente otros factores que rodean al niño y que no son otros que La Familia, El Personal Sanitario y El Personal médico. Estos factores están influyendo en el proceso de recuperación del niño y pueden influir de manera muy positiva para que el niño acuda al Aula, dándole ánimos, potenciando sus inquietudes en la lectura y en el juego e inclinándole a seguir desarrollando en el Hospital sus aficiones,  las manualidades, la pintura. A veces se da el caso de encontrarnos con padres que influyen negativamente en el niño, sobreprotegiéndole en exceso, pensando que como está enfermo, ¡¡pobrecito!! Que no vaya a clase impidiéndole acudir al Aula o impidiéndole, que reciba en su habitación la actuación escolar.
Como objetivos, deben de tener un marcado carácter educativo-formativo Quiero decir con esto, que debemos procurar que el niño alcance, no sólo los Objetivos propiamente pedagógicos sino que tenemos que prepararle para superar otras situaciones, que a lo largo de su estancia en el Hospital, va a vivir. Estas situaciones pueden ser:
-El conocer y superar los efectos psicológicos producidos por su enfermedad.
-Saber aprovechar el tiempo libre en el hospital.
-Compartir con sus compañeros de habitación y aula.
-Prepararles para la vuelta al Colegio de su pueblo o ciudad.
El gran Objetivo que nos planteamos es:
El proporcionar atención educativa hospitalaria a los niños que por causa de una enfermedad se ven obligados a pasar largos periodos de tiempo en un hospital.
Llegado a este punto conviene precisar la población a la que va dirigida esta actuación y que la dividiremos en varios grupos:
a)     Niños de corta hospitalización (menos de 15 días).
b)    Niños de una hospitalización medía (entre 15 y 30 días).
c)     Niños de larga hospitalización (más de 1 mes).
d)    Niños atendidos en el Hospital de día.
e)     Niños encamados que no pueden desplazarse al Aula
La actualización sobre estos niños, debe basarse en el proyecto de trabajo, que cada uno de ellos realiza en su Centro de origen por lo que la labor de coordinación con estos centros ha de ser continua, bien directamente acercándose hasta el Centro o bien a través de la utilización de las nuevas tecnologías. En esta gran labor tendremos siempre muy presentes a los padres, quienes muchas veces podemos convertirlos en vehículos transmisores de esta información, al mismo tiempo que pueden desarrollar una perfecta labor de coordinación entre el Colegio de su hijo y el Aula del Hospital.


Continuará...


Gerardo Alonso Matías




domingo, 26 de julio de 2015

Un día de clase en La Sala/Escuela

El Sanatorio Marítimo continúa su devenir diario. La parte hospitalaria sigue recibiendo  diariamente a muchos niños, que asisten a las consultas  ambulatorias en las distintas especialidades. La Sala está completa en cuanto a los niños hospitalizados,  habiendo lista de espera.
Se ha abierto en régimen ambulatorio y hospitalario, una nueva especialidad: La Cirugía y Rehabilitación de ojos, a cuya consulta acuden muchos niños desviados por la medicina pública del Principado y cuya especialidad ha sido concertada, entre el Sanatorio Marítimo y La Seguridad Social. El Dr. Mesa Galarreta es el responsable de este nuevo departamento.
Las consultas de Traumatología, Ortóptica y Pleóptica, son las más concurridas. Diariamente pasan con estos gabinetes más de 225 niños asturianos, entre los que siguen tratamiento médico, rehabilitación  o simplemente, consulta externa.
En otro orden de cosas, diré que desde el día primero de Septiembre de este curso 70/71 he sido nombrado maestro del Aula Unitaria del Marítimo, paso a ser el “maestro de la sala”.
Los primeros niños que ingresaron en el S. Marítimo. 1945
Mi llegada al Sanatorio Marítimo de Gijón, se produjo el 1 de Septiembre del año 1967. Mi primer contacto con La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tuvo lugar en el Instituto Médico Pedagógico de Valladolid, donde trabajé tres cursos, como maestro de E.E. con niños discapacitados intelectuales (años 64/67) Una vez abierta la sección de E.E. en el Sanatorio Marítimo de Gijón, los rectores de la Orden Hospitalaria, concretamente el P. Provincial, H. Juan Grande Alcolea, en una de sus visitaso a Valladolid, me propuso venir a Gijón para ayudar a Los Hermanos en la nueva etapa que acababan de abrir con niños de E.E. La propuesta  me pareció muy interesante. Después de consultarlo con mis padres la acepté.   Los tres primeros años en el Sanatorio Marítimo se me encomendó la tarea de organizar los nuevos talleres laborales, al estilo de Valladolid, vigilar  lo patios de recreo y  los comedores, convivir las 24 h. del día con los nuevos niños que habían ingresado o estaban ingresando en el Sanatorio Marítimo. Fueron tres años bastante duros y de mucho trabajo.
El 1 de Septiembre del año 1970 el H. Superior, Aurelio Gomollón, me propone, que me hiciera cargo, como maestro, del Aula Unitaria del hospital, donde estaban matriculados más de 50 niños, que cursaban  los distintos niveles académicos de la E.G.B. Así que desde  1970-71 hasta la desaparición del Aula, finales de los 90 fui el maestro responsable..
La Poliomielitis poco a poco iba remitiendo y el número de niños que ingresaban iba descendiendo paulatinamente.
He de decir, que aunque el curso escolar comenzaba oficialmente en el mes de Septiembre, sin embargo en esta escuela hospitalaria, el curso no comenzaba en el mes de Septiembre, ni en el mes de Octubre; el curso escolar en el Marítimo duraba todo el año. Tampoco los niños llegaban a la escuela en autocar, ni llevaban uniforme como era costumbre en esta época, ni existían las aulas, ni las clases con bancos y pupitres, ni tampoco había mesa para el profesor. Los niños podían asistir a las clases unos días, unas semanas, unos meses o en el peor de los casos, unos años quizá y estudiaban, y si era necesario se examinaban del nivel académico, que estaban cursando; aprobasen o no, cuando llegaba el día en que recibían el acta médica y se marchaban para su casa o abandonaban el hospital, sus carteras iban repletas de recuerdos de cuando estuvieron  dando clases en el colegio de un hospital.  
Un día cualquiera transcurría de la manera siguiente: A las 8,30 de la mañana las señoritas auxiliares o los Hermanos Religiosos,  llevaban a los niños a sus camas el desayuno.
Así eran las mesas de estudio. Una tabla sobre la cama.
Una vez hecho el aseo personal de cada niño y arreglada y limpia La Sala, alrededor de las nueve de la mañana, comenzaban las clases. Cada niño cogía sus libros y demás material escolar, que tenia en su propia cama o en el armario de la Sala y empezábamos la tarea que siempre iniciábamos rezando una oración. Sobre la cama de cada niño, estaban los cuadernos, los libros y cuantos materiales didácticos eran necesarios, para  la clase.
Las edades de estos niños oscilaban entre los 4 y los 16 años y todos los niños cursaban los diferentes niveles académicos de la E.G.B. según sus edades o nivel académico alcanzado.
Los niños recibían algo más que la lección académica, recibían  el cariño y la entrega durante su permanencia en el Hospital,  de cuantas personas, maestro, Hermanos, personal auxiliar de clínica, estaban con ellos o personas que  iban a visitarles.
El maestro, (en este caso Yo), me tenía que adaptar a los diferentes niveles escolares de cada niño, llegando a tener varios alumnos, de primero, de segundo de cuarto etc.  es decir, de todos los niveles de La E.G.B.
El vivir todos juntos en la Sala resultaba muy beneficioso para ellos, pues continuamente se estaban relacionando entre sí, ya que su mundo era muy diferente al mundo de los adultos… jugaban como podían, eran muy observadores,  compartían entre si sus pequeñas cosas, se hacían grandes amigos… Cuando llegaba un niño nuevo al Hospital e ingresaba en La Sala, enseguida se enteraba de que aquí existía un Colegio, pues se lo contaban rápidamente los niños,  de tal manera, que había ocasiones en que algunos padres (antes de que yo me  dirigiera a  ellos)  se ponían en contacto conmigo  o con el Hermanos de Sala,  para que les informáramos y concretáramos  los aspectos educativos y académicos  que iba a recibir su hijo, la educación de su hijo. 
Un Colegio como el nuestro, inserto en la dinámica del funcionamiento de un Hospital Infantil, reúne unas características muy especiales. La estancia en el hospital de los niños es muy variable, depende, obviamente de la causa, que haya motivado la hospitalización del niño  y casi siempre resultaba imposible establecer un programa de estudios con relación al tiempo, que iban a permanecer los niños en el  Centro, en el Hospital.
También debíamos tener muy presente, que algunos niños, por causa de su enfermedad, iban a permanecer postrados en su cama, muchas veces con posturas muy complicadas y en ocasiones totalmente inmóviles, manteniendo una determinada posición o con tener que llevar algún aparato ortopédico.También había niños que presentaban  algún tipo de problema psíquico o algún tipo de parálisis cerebral, que de por sí, dificultaba la labor normal de aprendizaje y a veces, también, había niños que presentaban problemas de adaptación, debidos a su enfermedad, los cuales  dificultaban aún más la labor educativa.
El Colegio Unitario del Sanatorio Marítimo, siempre se preocupó y sigue preocupándose, por el desarrollo de la personalidad del niño, ayudándole a que tome conciencia de su situación y la asuma como un hecho más en su vida.
Las clases en los muchos años, que estuve con estos niños, con todos estos problemas físicos, siempre procuré y me preocupé de que se desarrollaran en un ambiente distendido pero con un absoluto rigor académico.
( El día 5 de Agosto ingresaron los tres primeros niños: Jesús Fueyo Arguelles, de 13 años, natural de La Felguera; José Minervino Valdés Suárez, de 12 años, natural de La Felguera y Jesús Felgueroso Velasco, de 10 años, natural de Sama de Langreo. Desde estas líneas les enviamos un abrazo, pues tenemos constancia que dos de ellos viven y sirvan estas líneas al hablar de vuestra escuela, como  homenaje a tantos y tantos niños, que como ellos, pasaron por La Sala/Escuela del Sanatorio Marítimo).
 Los niños por lo general, solían prestar un gran interés y una gran atención a las explicaciones que el maestro les daba, llegando a comentar con sus familias y amigos, que les visitaban,  que en la clase se lo pasaban muy bien.
También procuré siempre que los niños que llegaban al Sanatorio Marítimo siguieran, a poder ser, el mismo ritmo o parecido, al ritmo normal que llevaban en su colegio del pueblo o de la ciudad. Para conseguir este objetivo solía tener periódicos contactos  con los profesores de los colegios de los que procedían los niños, manteniendo intercambios constantes.
En los años que estuve con estos niños discapacitados físicos intenté rodearles de ese ambiente de escuela, de ese ambiente de colegio al que ellos estaban acostumbrados a vivir antes de ingresar en el Hospital. Debo de decir, que los niños, que  tuve siempre  en La Sala fueron muy colaboradores. Jamás opusieron resistencia, ni se aprovecharon de su situación de estar en la cama, siempre me colaboraron mucho. ¡¡ Cuantos días al finalizar la jornada, por la tarde, me decían, Gerardo, quédate con nosotros otro rato y me explicas esto o aquello!!
Procuraba, siempre, si era posible, que los niños utilizaran los mismos textos y realizaran ejercicios semejantes a los que estaban acostumbrado a realizar en su colegio.
También les evaluaba parcialmente para que, una vez dados de alta y reincorporados a sus colegios respectivos, quedara constancia de su aprovechamiento y  esta constancia quedaba reflejada en su registro personal, el  registro del alumno (los famosos ERPA de entonces),
Cuando era necesario el Colegio Unitario del Marítimo efectuaba las pruebas correspondientes a la evaluación final, con el fin de evitar la repetición del curso o del ciclo. Estas pruebas finales las enviaba normalmente al Colegio Público, Héroes del Simancas de Gijón  al que nuestra Sala estaba adscrita.
Las clases eran diarias mañana y tarde. Los jueves por la tarde no teníamos clase, se reservaba la tarde para que los niños recibieran las visitas de sus familiares o amigos y esta clase de las tardes de los jueves, se trasladaba a la mañana de los sábados.
Grupo de niños unos 55 , que aistian  diariamente a la clase con el maestro Gerardo.
Debemos destacar para concluir este tema, que así como en otros centros de similares características existen o existían aulas o áreas hasta las que se trasladaba a los niños para darles clases, durante su internamiento, en el Sanatorio Marítimo  es la Escuela la que “vá” al niño de forma, que la enseñanza era absolutamente personal e individualizada, es una forma de trabajo motivadora en sí misma, que respeta los ritmos de comprensión y ayuda a la maduración intelectual. “Los niños se enteran de lo que saben, de lo que resuelven, de lo que no saben y no pueden resolver”; “Les estamos provocando conductas de cambio, para que tengan que aportar sus propios recursos y resolver las dificultades que se puedan presentar”.
Tenemos que decir con orgullo, que en nuestra Escuela Unitaria del Sanatorio Marítimo de Gijón, nació un tipo de enseñanza, que más tarde sería reconocida a nivel nacional por El Ministerio de Educación y Ciencia y  que se conoció  y se conoce,con el nombre universal de AULAS HOSPITALARIAS.
“….Y como en general, no pocos de estos procesos curativos son de una marcada lentitud, a veces de años, aprovechamos este hermoso tiempo para dar a nuestros pequeñuelos, en sus mismos lechos y salas que vienen a constituirse en escuelas propiamente dichas, la instrucción primaria y religiosa conveniente” (H. Provincial de Castilla, Claudio Piña Tejedor, en el discurso pronunciado, con motivo de la inauguración del Sanatorio Marítimo. Gijón 8 de Septiembre de 1.945).
Gerardo Alonso Matías.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Poliomielitis

 Poliomielitis.

El Sanatorio Marítimo, como decíamos en nuestro anterior comentario, desde un principio, caló muy hondo en la población asturiana. Las visitas al centro eran incesantes, jóvenes y adultos, quieren ver y conocer a los niños del Marítimo y quieren compartir un rato de su tiempo, con nuestros niños.
Las visitas médicas cada día, que pasa, van en aumento. Los nuevos ingresos en el hospital no cesan de aumentar. Ya se han sobrepasado las cien camas, que se habían preparado en las dos salas, la Sala de San Rafael y la Sala de San Paulino. La dirección del Centro se plantea la posibilidad de solicitar al Ministerio de Educación y Ciencia un maestro de primaria, que se responsabiliza de las tareas escolares y marque las pautas de escolarización, que nuestros niños tienen que seguir. Las edades de los niños  son muy variadas y a todos hay que atender. La  ayuda  de los  Hermanos va a ser imprescindible en el buen funcionamiento de la vida escolar. Nuestros niños en su mayoría proceden de  Las Cuencas mineras, aunque los hay también de los más apartados rincones de nuestra Asturias.


Los niños están felices y contentos.



















La Poliomielitis sigue siendo la enfermedad principal de nuestros pacientes, aunque también el mal de Pott, y las malformaciones de columna abundan en su mayoría.
La poliomielitis es una enfermedad infecciosa causada por un virus, que vive en la garganta y el tracto intestinal. Con frecuencia se transmite de persona a persona por medio del contacto con las heces de una persona infectada y también puede propagarse por medio de las secreciones de la boca o la nariz. La polio era muy común en los Estados Unidos y enfermaba de gravedad a miles de personas cada año antes de que se empezara a aplicar la vacuna en el año 1955. La mayoría de las personas infectadas con el virus de la polio, no presentan síntomas; sin embargo, para menos del 1% de las personas que desarrollan parálisis, puede provocar discapacidad permanente e incluso la muerte. La vacuna contra la polio puede administrarse al mismo tiempo que otras vacunas. La mayoría de la gente debe vacunarse contra la polio en la infancia. En España en estos años aún no había llegado la vacuna  y eso hizo que muchos de nuestros niños adquirieran dicha enfermedad.

Sir Percival Pott, en 1779, reconoció la giba dorsal, el absceso osifluente y los trastornos neurológicos como del mismo origen etiológico, lo que se conoce como Mal de Pott. Los síntomas de esta enfermedad se detectan cuando el niño se siente con falta de fuerzas, decaído, pérdida de apetito, de peso y con fiebre vespertina

Grupo de niños gijoneses visitan el Sanatorio Marítimo.















Giba dorsal aparece en la región torácica. Se aprecia especialmente al examinar el dorso lateralmente, que es de ángulo agudo, a diferencia de la giba del dorso redondo, y de la escoliosis, que es unilateral. Se produce por derrumbe anterior de los cuerpos vertebrales. El diagnóstico y tratamiento oportunos evitan esta complicación.
El tratamiento médico era de reposo en cama el primer tiempo, para que el paciente responda en mejores condiciones a la agresión del bacilo tuberculoso y descargue el peso del cuerpo sobre   las vértebras comprometidas. Inmovilización: corsé, cuando se autoriza levantarse y existe riesgo de aplastamiento vertebral. Régimen alimenticio normal. Fármacos antituberculosos, es lo más importante y a veces es lo único que se usaba.
Nuestros niños estaban en su mayoría encamados. La cama era su mesa de estudio, su patio de recreo, su comedor, su sala de estar, la cama para nuestros niños lo era todo.  

Gerardo Alonso Matías.


martes, 5 de agosto de 2014

Después de la inauguración..

Pasadas las celebraciones de la inauguración del  Centro, El Sanatorio Marítimo inicia una nueva vida. Son más de 40 los niños, que ya están hospitalizados y como dijera el Padre Provincial el día de la inauguración, en este Hospital serán recibidos cuantos niños enfermos y pobres llamen a sus puertas y sufran desviación de la columna vertebral, padezcan lesiones de cadera, tumores blancos, mal de Pott, parálisis infantil, procesos fistulares, pies zambos, poliomielitis y tantas otras deformaciones congénitas, propias de la especialidad ortopédica a la cual se dedicará el Sanatorio. Contará con los adelantos más modernos de la ciencia médica,  para conseguir la rehabilitación de tantas pobres criaturas, que habitan en nuestros pueblos y ciudades, en cualquier lugar de Nuestra Asturias. 
Sala de San Rafael una tarde de día de fiesta.
Muchos de estos procesos curativos son de una larga duración  y de una marcada lentitud; en la mayoría de los casos, seran años de internamiento. Pues bien, mirando por el bien de los niños y de sus familias, La Orden Hospitalaria de San juan de Dios, aprovecha este hermoso tiempo para dar a los niños hospitalizados y en sus propias camas, dentro de las salas, que se convierten de esta manera en escuela, la educación primaria y se les imparte, al mismo tiempo, la formación religiosa adecuada a sus edades. Se está comprobando que muchos de estos niños a su ingreso en el Sanatorio, no conocían ni el abecedario  y mucho menos la aritmética. Pues bien, en el tiempo que dure su ingreso en el Hospital, Los Hermanos Hospitalarios se encargarán de impartir dichas enseñanzas para que los niños cuando se les de el alta médica, salgan del Sanatorio Marítimo, con unos conocimientos,  acordes a su edad.
Mediante el ejercicio de la caridad, bien entendida, La Orden Hospitalaria ha cumplido siempre con uno de sus lemas favoritos: “el ir a las almas por los cuerpos”, sin cuyo postulado espiritual, carecería de sentido La Orden Hospitalaria.

Recordemos lo que el Santo Padre Pio V dijo al presentarle Los Estatutos para su aprobación: “Esta es la flor que faltaba en el ameno jardín de la Iglesia.”
Muchos os estaréis preguntando: Para llevar a feliz término el funcionamiento de este nuevo hospital, Sanatorio Marítimo, con qué capital se maneja?  El P. Provincial se hizo esta misma o parecida pregunta en el día de su inauguración y él mismo se dio la respuesta: “Contamos con el mismo capital, ni más ni menos, que hace más de cuatrocientos años legara nuestro glorioso Padre Fundador, San Juan de Dios, ninguno”.
Confiamos plenamente en La Divina Providencia, en las limosnas y en las suscripciones, que las gentes de Asturias nos están otorgando.

A partir de ahora, cuatro Hermanos Hospitalarios recorrerán diariamente los pueblos de Asturias informando de lo que es el Marítimo y recabando limosnas para poder sostener los gastos del Hospital y así poder atender a nuestro chicos hospitalizados. El Marítimo será similar a otros centros-hospitales de la Orden de San juan de Dios repartidos por la geografía nacional, San Rafael de Madrid, San Juan de Dios de Barcelona, San Juan de Dios de Córdoba, Santa Clotilde de Santander, Jesús del Gran Poder en Sevilla, San Rafael de Vigo, San Juan Grande de Jerez de La Frontera, San juan de Dios de Granada… cuyos ciudadanos de esos lugares, les mantienen y apoyan con sus limosnas y suscripciones.

En Asturias Los Hermanos de San Juan de Dios patean a diario toda la provincia y en todos los sitios van explicando la obra del Sanatorio Marítimo. La respuesta en todos los lugares es muy positiva. Por toda Asturias fue llevado el mensaje, éste caló muy hondo, sobre todo, en  Las Cuencas Mineras del Caudal y del Nalón, donde la clase trabajadora y minera respondió admirablemente. Con gran orgullo contaba un Hermano limosnero, que en uno de los pueblos del Concejo de Langreo, un minero se hallaba ausente en una de las reuniones generales, que un Hermano había tenido en Sama de Langreo, pero oyó hablar con gran  entusiasmo en el chigre de la visita del fraile y el ofrecimiento desinteresado, que hacía el religioso de su Sanatorio para los hijos del pueblo y como esto ocurría en el preciso momento de pasar por allí el fraile, este minero se acerca al religioso  y le dice: “Padre, como verá  Usted, yo soy un obrero y padre de doce hijos. Anóteme como socio de su obra con una peseta mensual. Poco es, Padre, lo comprendo, pero no puedo más. Cuando venga Vd. por aquí para cobrar la suscripción de los demás, no deje de pasar también por mi casa. Quién sabe si algún día necesitarán mis hijos de sus servicios, y aun cuando así no fuera, gustoso le daré la peseta mensual para cualesquiera otro de mis compañeros, que tenga esta desgracia.”

Gerardo Alonso Matías.