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domingo, 24 de julio de 2016

Algo de legislación...

Situémonos a finales de los años 70 y en toda la década de los años 80. La Sociedad española poco a poco va mentalizándose con el problema de los niños discapacitados intelectuales. Nuestra sociedad empieza a admitirlos. Hasta llegar a esta convicción ha costado mucho, muchas luchas, muchas incomprensiones, muchos disgustos... pero al final se ha conseguido que nuestros chicos tengan los mismos derechos, que el resto de la población infantil. Para llegar hasta aquí los padres y madres han tenido que agruparse, de formar unas Asociaciones de Padres fuertes y luchadores, que exigieran sus derechos y los de sus hijos. Algunas instituciones religiosas, que detectaron enseguida el grave problema de estos niños empezaron a adaptarse y a reconvertir sus viejos colegios para mejor dar respuesta a todos ellos. Es el caso que nos ocupa, El Sanatorio Marítimo de los Hermanos Hospitalarios en Gijón, adaptaron y renovaron lo viejo y construyeron  nuevos departamentos. Otros centros como San Juan de Dios de  Valladolid, Ciudad de San Juan de Dios de Alcalá de Guadaira son de nueva creación  y otros hospitales infantiles se adaptaron a las nuevas exigencias y poco a poco se fueron transformando en unos modernos centros de educación especial, una vez que desapareció, la famosa poliomielitis, enfermedad que tantos estragos causó en los años 50-70 en toda la población infantil. Así tenemos San Rafael de Vigo, San Rafael de Granada, San Juan de Dios de Tarrasa, centros todos ellos de la Orden Hospitalaria. 
En España se construyen nuevos macrocentros en distintas capitales de provincia, en la mayoría de los casos,  financiados, a través de la Obra Social de Las Cajas de Ahorro provinciales y así tenemos La Ola de Bilbao en Sondica, A Barcia en Santiago de Compostela, Reina Sofía en Salamanca y tantos y tantos otros que nos es imposible enumerarlos.
El Sanatorio Marítimo cuando era hospital.
El Gobierno se vio obligado a atender las demandas del pueblo y a promulgar Leyes en favor de la enseñanza especial. La concepción de la Educación Especial experimentó en estos años una serie de cambios que la han evolucionado totalmente, desde un modelo basado en la segregación, hasta planteamientos actuales de la Integración y de la Inclusión. Dicha concepción ha ido acompañada necesariamente de una base legal que la ha respaldado. Así se han llevado a feliz término grandes y diversas reformas educativas.
 El Decreto de 23 de setiembre de 1965 que responsabilizaba de la Orientación de la Educación Especial al Patronato Nacional. Y va a ser la ley promulgada  14 de agosto de 1970 cuando en su artículo 49 define el objetivo de la Educación Especial así: "Preparar mediante el tratamiento educativo a todos los deficientes e inadaptados para una incorporación a la vida social, tan plena como sea posible" ; y en su artículo 51 dice que "la educación de los deficientes e inadaptados, cuando la profundidad de las anomalías que padezcan lo hagan absolutamente necesario, se llevará en Centros Especiales, fomentándose el establecimiento de unidades de educación especial en Centros Ordinarios, para los deficientes leves". 
Esta Ley es un intento de aproximar la Educación Especial al sistema educativo, aún se habla de la deficiencia del alumnado, y se habla por primera vez de dos clases de deficientes, los alumnos profundos y los alumnos leves.
 En 1978, con la Constitución Española, se reafirma el derecho de los ciudadanos a la educación, y el artículo 49 dice: "los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos".
  La finalidad de la Educación Especial, según esta ley, era la de preparar, mediante el tratamiento educativo adecuado, a todos estos sujetos para, en función de sus posibilidades, incorporarse a la vida social y a un sistema de trabajo, de manera que les permitiera servirse a sí mismos y sentirse útiles a la sociedad En cuanto a su escolarización, ésta se desarrollará en centros ordinarios, mediante un programa de trabajo individualizado, una vez alcanzados los niveles comunes. En este momento era el Ministerio de Educación y Ciencia el encargado de elaborar, a través de los servicios médico-escolares y de orientación educativa y profesional, la localización, diagnóstico y el censo del alumnado necesitado de Educación Especial. Igualmente, desde el Ministerio eran establecidos los objetivos, estructura, duración, programa y límites de la Educación Especial que se ajustarían a los niveles, aptitudes y posibilidades de cada deficiente o inadaptado, y no a su edad.
 Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Desde la promulgación de la Ley General de Educación de 1970, se suceden diversas iniciativas, como la creación del Instituto Nacional de Educación Especial, el reconocimiento del derecho a la educación en la Constitución de 1978 y la promulgación de la Ley de Integración Social de los Minusválidos en 1982, que finalmente culminaron en la promulgación de la LOGSE en 1990, y, con ella, la unificación del sistema educativo español. Esta ley, basándose en los principios de normalización e integración escolar, introduce por primera vez el término de alumnos con necesidades educativas especiales, en sustitución de alumnos deficientes e inadaptados. Tal concepto resalta el carácter relativo de las mismas, puesto que pueden ser temporales o permanentes y pueden afectar a cualquier alumno a lo largo de su escolarización. Esto supuso un avance importante, dado que la Educación Especial pasa a concebirse, no ya como la educación de un tipo de alumnado específico, sino como el conjunto de recursos personales y materiales puestos a disposición del sistema educativo, para que éste pueda responder adecuadamente a las necesidades que en ellos concurran. Entre las medidas que se establecen para que este alumnado alcance los objetivos establecidos con carácter general se encuentran, como novedad, las adaptaciones y diversificaciones curriculares, (En esto de las adaptaciones curriculares, quien más destacó en este mundo de la E.E. fue el profesor Miguel Ángel Verdugo Alonso de la Universidad de Salamanca. La escolarización en unidades y centros específicos de Educación Especial, a diferencia de lo que ocurría en la anterior ley, sólo se llevará a cabo cuando las necesidades educativas del alumnado no puedan ser adecuadamente atendidas en un centro ordinario. Los alumnos con necesidades educativas especiales podrán permanecer en los centros ordinarios cursando la enseñanza básica, hasta los 18 años, y en centros de Educación Especial hasta los 20 años de edad. El diagnóstico de las necesidades educativas se realizará por equipos integrados por distintos profesionales, quienes llevarán a cabo la identificación, valoración y elaboración de los planes de actuación en cada caso. Esto supuso un avance, pues el Ministerio deja de tener la exclusiva responsabilidad en dicha tarea. Luego vinieron otras Leyes Orgánicas como la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación (LOCE) -´ 
 Con el nuevo cambio de gobierno, y la aprobación de la LOCE en 2002, aparece el concepto de necesidades educativas específicas, que engloba al alumnado con necesidades educativas especiales, con sobreprotección  intelectual e inmigrante. Esta ley, que tiene como principal objetivo impulsar un sistema efectivo de calidad, adopta los presupuestos básicos de la inclusión y trata de compensar los efectos de las situaciones de desventaja social.
En relación al límite de edad, establece que este alumnado podrá permanecer escolarizado en centros de Educación Especial hasta los 21 años, lo que supone un año más de permanencia con respecto a lo decretado en la LOGSE. También fue aprobada y promulgada la Ley Orgánica de Educación, de 20 de abril de 2006, la cual se refiere a los alumnos con dificultades de aprendizaje como alumnos con necesidad específica de apoyo educativo, donde queda incluido el alumnado con necesidades educativas especiales, y aquellos que se han incorporado tarde al sistema educativo, o se encuentran en cualquier otra circunstancia personal o familiar, que suponga necesidad desde el punto de vista educativo. La escolarización de los alumnos con necesidades educativas especiales se regirá por los principios de normalización e inclusión, garantizando, no sólo la igualdad efectiva en el acceso al sistema educativo, sino su permanencia en el mismo. Igualmente, en esta ley se especifica que las Administraciones Educativas escolarizarán a los alumnos que accedan de forma tardía al sistema educativo español (por proceder de otros países o por cualquier otro motivo), en función de sus circunstancias, conocimientos e historial académico, desarrollando programas específicos para aquellos que presenten graves carencias lingüísticas o de conocimientos básicos.
Los principios conceptuales se regulan en cada país de una manera determinada, a través de una legislación concreta, es decir mediante un conjunto de normas y de reglas que regulan la actuación en determinada materia.

Gerardo Alonso Matías




martes, 5 de julio de 2016

Qué podemos esperar de los niños discapacitados intelectuales?

Esta pregunta así formulada resulta, en principio, incontestable. A lo largo de mi larga experiencia y años de trabajar siempre con estos niños, repetidas veces se me ha formulado por muchos padres, por colegas de profesión docente y por distintos amigos la misma pregunta. Yo siempre he dado la misma respuesta: No hay dos discapacitados intelectuales iguales. Cada uno es como es y constituye un problema específico. Un niño discapacitado intelectual es ante todo un niño y como tal, es un individuo con características propias- y originales; pero además, en tanto que el discapacitado es clínicamente diferente a todos y a cada uno de los sujetos comprendidos en la vaga y general denominación de “deficiente intelectual".
Enseñando a los niños a confeccionar alfombras de lana
Para referirnos concretamente a los niños, que se atienden en el Sanatorio Marítimo de Gijón, todos ellos tienen de común el ser sujetos con un retraso evolutivo congénito o muy precoz, todos están diagnosticados como sujetos oligofrénicos. Nos estamos refiriendo a los niños, que fueron admitidos en el Sanatorio Marítimo cuando el abanico de la enseñanza se amplió no sólo a los discapacitados físicos, sino también a los discapacitados intelectuales. Pero no podemos, ni debemos hablar de oligofrenia en singular, sino que debemos hablar de oligofrenias en plural. Todos hemos estudiado, que las  oligofrenias son un conjunto de síndromes clínicos diferentes, con una sintomatología común, que hace que todos estos niños estén atendidos y educados en la misma institución, Sanatorio Marítimo. El síntoma común es el retardo evolutivo congénito o muy precoz. Retardo global que afecta a la personalidad entera, pero que es notablemente visible en el aspecto intelectual. Los oligofrénicos son por tanto y por encima de todo, deficientes mentales. Todos tienen un desarrollo intelectual inferior al que los correspondería por su edad cronológica. Esto es lo que expresa su Cociente Intelectual, que en estos niños es siempre inferior a 100, 80 o menos.    Pero, repito, las oligofrenias corresponden a diferentes síndromes clínicos, es decir, son producidas por causas diferentes y como consecuencia también difieren en su pronóstico y en su evolución.  Por tanto no podemos hacer un pronóstico que abarque a todos y cada uno de los discapacitados, hemos de hacer un pronóstico individual, para cada uno. Ahora bien, muchas veces atendiendo a la inquietud de los padres nos vemos obligados a pronosticar dos aspectos fundamentales y distintos:
1º Podemos plantearnos la siguiente pregunta: Puede el discapacitado intelectual (oligofrénico) “curarse”, es decir llegar a ser un individuo normal?
2º Es susceptible el discapacitado de una educación en grado suficiente para que con el tiempo llegue a bastarse a si mismo?
Nuevo Salón de Actos del Marítimo.
 Respondiendo a estas dos cuestiones, podemos afirmar que si se trata de una verdadera oligofrenia la respuesta es No. Es cierto que hay “curaciones completas” es decir, sujetos que llegan a compensar totalmente su deficiencia y convertirse en sujetos normales, pero en este caso, se trata de lo que nuestro inolvidable maestro D. Jerónimo de Moragas llamaba “oligofrenias transitorias”. Es decir, pseudoligofrenias. Resumiendo, no son niños oligofrénicos, sino niños que con el tiempo y una buena educación se normalizan. Decimos en estos casos que son niños con un déficit intelectual transitorio por haber padecido enfermedades debilitantes. El auténtico niño oligofrénico, que no es un enfermo, sino un sujeto con evolución mental insuficiente, como secuela de una enfermedad o alteración genética, eso no se cura. Y es que eso no es un enfermo, sino un sujeto con insuficiente o lento desarrollo producido por un proceso patológico, que en su día se resolvió. De cuando en cuando se anuncian en radio, prensa o T.V  que existen fármacos maravillosos, que lo curan todo o casi todo …
 Yo pienso que nunca será descubierta una medicación, que cure las oligofrenias pues en principio haría falta descubrir tantos medicamentos como tipos de oligofrenias existen. Los fármacos mejoran, estimulan su evolución, hacen aumentar su edad mental, a veces hay mejorías espectaculares, el tratamiento médico es siempre complemento indispensable, pero bajo mi punto de vista y después de la experiencia adquirida en tantos años de profesión, me veo en la obligación de asegurar que el mejor tratamiento para estas personas es La Pedagogía Terapéutica. Ninguno se cura, todos mejoran, unos más, otros menos: lo cierto y demostrables es que todos pueden educarse, adiestrarse, socializarse, lograr un equilibrio en su personalidad, que con la ayuda de los miembros de la sociedad en que viven, padres, hermanos familiares, amigos y demás gentes hagan de ellos hombres útiles en la medida de sus individuales posibilidades y en la mayoría de los casos, seres felices y adaptados. Nuestros niños y jóvenes del Sanatorio Marítimo, merced al empleo de los recursos de la Pedagogía Terapéutica y a veces, con la colaboración de la medicina, podrán alcanzar dos metas importantes:

a) Mejorar su nivel mental.
b) Aprender y educarse.
D. Gabino departiendo con el maestro Juanjo y un grupo de niños.

Nuestros niños y jóvenes merced a una buena educación y a una buena enseñanza y teniendo en cuenta sus individuales posibilidades, podrán alcanzar un nivel cultural y social muy aceptable en la mayoría de los casos. Si a esto le añadimos el de una técnica laboral apropiada hará que, colocados  en una situación vital adecuada, puedan total o parcialmente subvenir a sus necesidades y estar debidamente ajustados al ambiente. Frente al problema que los discapacitados intelectuales nos plantean, no debemos ser optimistas, ni pesimistas, sino que debemos enfocarlo con objetividad. No aspiremos a una normalización imposible. Siempre debemos contar con lo que tenemos. Un sujeto, que desde el punto de vista intelectual, si es adecuadamente tratado médica y pedagógicamente, llegará a alcanzar un nivel intelectual bastante bueno pero si está muy bien educado tendrá un buen nivel de cultura y un buen aprendizaje laboral, que le han de permitir ser útil a la sociedad y lograr un adecuado equilibrio, que le va a colocar al abrigo de desajustes emocionales, que amarguen su existencia. Si nosotros con nuestros medios logramos hacer de los niños discapacitados personas parcialmente ajustadas desde el punto de vista de la productividad, felices y con pautas de conducta normales, compensaremos nuestros esfuerzos. Si en el seno de sus familias encuentran el amor, la seguridad y apoyo que todo ser humano requiere y necesita, habrán recibido lo que por el momento familia y sociedad pueden darles; aunque a todos, esto nos parezca poco.  
Estas reflexiones que acabo de expresar tenemos que situarlas allá por la década de los años 70-80 cuando en España se empezó a tratar y a estudiar de una manera más sería sobre la problemática de estos niños.                                                                                                       


Gerardo Alonso Matías