Mostrando entradas con la etiqueta alfageme. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alfageme. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de julio de 2014

Piedra sobre piedra

Al girar este Blog sobre el Sanatorio Marítimo desde su fundación, hasta nuestros días,  me ha parecido muy conveniente traer el recuerdo de aquellas personas, que fueron fundamento y causa de su  fundación. Quiero en primer lugar destacar la vida de aquel viejo anciano  y de su nieto, que en los turbulentos días de la contienda civil fueron pacto de la incomprensión y del odio, que entonces se respiraba.

D. Bernardo Alfageme fue un recio castellano nacido en el pueblo zamorano de Vezdemarban, villa agrícola cercana a la ciudad de Toro.  Cuando solamente contaba 17 años abandonó su pueblo natal en busca de nuevos horizontes y fijó su residencia en Candas. Hombre trabajador y emprendedor se lanzó al mundo industrial y creó una empresa conservera, que se denominó Conservas Alfageme, más tarde sería la fábrica de sidra achampanada  etc . Luego saltaría  a la ciudad de Vigo y seguiría progresando y ampliando sus fábricas conserveras.

Hermenegildo Alfageme, nieto de D. Bernardo e hijo de D. Hermenegildo, había nacido en Candas  y a los pocos años fue a residir con su familia a Vigo, cursó los estudios del Bachillerato en el colegio de La  Inmaculada de Gijón y la carrera de Comercio en la misma ciudad gijonesa. Siempre vivió muy unido a su abuelo y ambos regentaban sus negocios candasinos.  Ambos fallecieron aquel negro 21 de Septiembre del año 1936 víctimas de la incomprensión, y por qué no, barbarie, como tantos otros. Sus restos mortales descansan en la ciudad de Vigo.

Las primeras gestiones para llevar a cabo la construcción del Sanatorio Marítimo fueron llevadas por el H. Provincial de Castilla, Claudio Pina y D. Hermenegildo Alfageme, quienes acuerdan levantar un Sanatorio hospital para “niños lisiados pobres, en el mismo lugar donde fallecieron sus antepasados”. Presentaron el proyecto al Alcalde de Gijón D. Paulino Vigón, quien acogió el proyecto con todo calor y entusiasmo y prestó toda su colaboración, comprometiéndose como Presidente del Ayuntamiento a agilizar los pasos a seguir. El día 7 de Mayo del año 1942 el Ayuntamiento en sesión plenaria aprobaba el proyecto y concedía 100.000 pesetas con destino a la adquisición de los terrenos. Se comprometía, además, con una subvención anual de 10.000 pesetas, una vez que la obra sea un hecho.

El campo donde se habían de tomar los terrenos necesarios en La Eria del rio Piles, eran propiedad del Conde de Revillagigedo.  Antes de finalizar el año 1942 se realizan todas las operaciones de adquisición de los terrenos, no sin cierta dificultad  y D. Manuel del Busto, arquitecto gijonés se hace cargo de  la obra de construcción, que se inicia con la entrada del año 1943. Sería el día 6 de Marzo del mismo año cuando con gran solemnidad el Obispo de Oviedo Ilmo. Sr. D. Manuel Arce Ochotorena bendice los terrenos y se coloca la primera piedra. 

Al acto acudieron todas las autoridades civiles y militares así como D. Hermenegildo hijo de D. Bernardo y padre de Hermenegildo, quien en sentidas palabras dijo: “Fue mi primer pensamiento perpetuar la memoria de mi padre y de mi hijo dedicando todos mis edificios de Candas a Instituciones benéficas, mas no habiéndose podido realizar, decidí hacerlo aquí donde también juntos ofrendaron sus vidas”. Conocida la abnegación y sacrificio de los Hermanos de San Juan de Dios a ellos me dirigí en la ciudad de Vigo para llevar a cabo mi pensamiento y les propuse levantar aquí este Sanatorio Marítimo para niños pobres y enfermos, contribuyendo a ello con el importe de todos mis edificios de Candas y con la sola condición de ostentar en la fachada los nombres de San Bernardo y San Hermenegildo. A lo que el H. Provincial contestó: “Nuestro Sanatorio Marítimo será destinado única y exclusivamente para niños lisiados pobres. Serán admitidos, desde luego, todos aquellos pequeñuelos que llamen a sus puertas en demanda de amparo y socorro, sin otro requisito ni recomendación, que ser pobre y enfermo”. 

Gerardo Alonso Matías

lunes, 21 de julio de 2014

Pues ella es la madre de todas las virtudes...

Las secuelas de los tres años de conflicto bélico se prolongaron bastante tiempo después de terminada la guerra civil.
Como suele ocurrir fueron los más desfavorecidos las víctimas que pagaron con más crueldad los efectos de la posguerra. Las enfermedades y la hambruna hicieron auténticos estragos en la población civil como se puede ver reflejado en los altísimos índices de mortalidad, principalmente  infantil, que se dieron en la época.
Si bien es cierto que el estado de salud de una sociedad guarda relación directa con las características biológicas y sociales de los individuos que la componen, no es menos cierto que las deficitarias condiciones sociales, laborales y sanitarias repercutieron negativamente en la recuperación de la sociedad. En estas circunstancias se presentaba una oportunidad única para poner en práctica los principios de San Juan de Dios, es decir, dotar a los estratos menos favorecidos la ayuda necesaria para mitigar las deficiencias derivadas de la época de confrontación.

En Asturias, los Hermanos de San Juan de Dios no dudan un instante en la aportación que ellos pueden brindar a la sociedad civil como ya lo estaban haciendo en otros lugares de España tales como en Madrid ( Hospital de San Rafael), Santander (Santa Clotilde), Barcelona (Hospital de San Juan de Dios), o Vigo (San Rafael). Es precisamente en esta última ciudad donde va a surgir el milagro… En la ciudad de Vigo vivía un personaje, que va a ser el auténtico protagonista y mecenas del nuevo centro gijonés, El Sanatorio Marítimo.


En Vigo vivía D. Hermenegildo Alfageme, el cual  poseía unas importantes fábricas de conserva de pescado. Una de esas fábricas estaba muy cerca de la clínica que los Hermanos Hospitalarios tenían en dicha ciudad

La función principal de ese hospital era la atención de un considerable grupo de niños pobres y enfermos. D. Hermenegildo era testigo presencial del trato y las atenciones que los Hermanos de San Juan de Dios tenían para con estos niños enfermos. Un día quiso el destino que D. Hermenegildo entablara conversación con el H. Arsenio Virumbrales, quien a su vez, era el Superior del Hogar-Clínica de San Rafael.  En la conversación D. Hermenegildo propone al H. Arsensio, su intención de levantar un hospital similar al de Vigo en la ciudad asturiana de Gijón, en  memoria de dos de sus seres más queridos: D. Bernardo su padre y Hermenegildo su hijo. y así dar respuesta a tantos y tantos niños enfermos como había, sobre todo, en Las Cuencas Mineras del Nalón y del Caudal. En dicha conversación, D. Hermenegildo concreta la acción a tomar y determinan el fín benéfico, que había de tener, ofreciendo a La Orden Hospitalaria la ayuda necesaria para la futura fundación. El H. Arsenio transmite a sus superiores las intenciones de D. Hermenegildo y en breve tiempo se entrevista con el Padre Provincial de La Orden Hospitalaria, Padre Claudio Piña Tejedor.
Ambas partes acuerdan levantar un nuevo Hospital, que se denominará Hospital Infantil de San Bernardo y San Hermenegildo  para niños lisiados pobres y que se levantará en el mismo lugar donde años atrás fallecieron el padre e hijo del nuevo benefactor.  
Tras realizar las gestiones oportunas y aunar en el proyecto a las autoridades locales y provinciales se prodecería a iniciar las obras de construcción con una idea clara y concisa:
La caridad deberá prevalecer sobre la venganza.     

 Gerardo Alonso Matías.