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miércoles, 28 de marzo de 2018

8 de Marzo. Fiesta de San Juan de Dios

De nuevo reaparecemos en el Bloc para seguir contando, a mi manera, la historia de estos 73 años de la vida del Sanatorio Marítimo y qué mejor reiniciar nuestro trabajo, presentando a todos la figura de San Juan de Dios, cuya festividad celebramos hace muy pocas fechas. La Familia Hospitalaria del Sanatorio Marítimo, (usuarios, colaboradores, voluntarios, bienhechores y Hermanos de San Juan de Dios), celebraron la fiesta de su Santo Patrono, San Juan de Dios con gran solemnidad. A lo largo de la historia de La Orden  Hospitalaria, ha sido una constante difundir, dar a conocer la vida de su fundador,  Juan de Dios. A lo largo de los años se han ido sucediendo infinidad de trabajos con el fin de trasladar a la sociedad los hechos más sobresalientes de su biografía, en definitiva, sus acciones y valores, estando siempre convencidos de su actualidad y vigencia. En esta tarea de divulgación han participado, literatos, pintores, escultores y Hermanos Hospitalarios, que han querido ser testimonio vivo de su carácter, de su talante. Quien fue Juan de Dios?  Su nacimiento y su infancia constituyen una de las etapas más oscuras de su vida. Sabemos que nació en Portugal y que a muy temprana edad se estableció en la villa castellano/manchega de Oropesa  (Toledo). Fue pastor, soldado al servicio de Carlos V, albañil levantando las murallas de Ceuta. Se traslada a Granada donde abre un modesto negocio destinado a la venta de libros. El día 20 de Enero del año 1539 experimentó la llamada definitiva de Dios al escuchar un sermón al Apóstol de Andalucía, San Juan de Ávila. Las manifestaciones esperpénticas, que acompañaron su conversión, hicieron que las gentes de Granada vieran que estaba loco, ello dio lugar a que fuera  ingresado, como tal, en el Hospital Real, donde fue sometido a la contundente cura de los azotes. En el siglo XVI la curación de los enfermos mentales consistía en la reclusión y la aplicación de castigos corporales. Dice uno de sus biógrafos: “Atáronle pies y manos, y desnudo, con un cordel doblado, le dieron una buena vuelta de azotes”. Juan siente en sus carnes el duro tratamiento, que se da a estos enfermos y se rebela de ver sufrir a sus hermanos. De esta experiencia surge la conversión a los hombres, que ya serán para Juan “hermanos”. El año 1540 Juan inicia su primera obra, un pequeño hospital donde recoger a cuantos enfermos y abandonados encontraba en la ciudad granadina. La fama de Juan es grande en la ciudad que todo el mundo habla de él. Juan recoge a todos los pobres inválidos,  a los niños huérfanos y abandonados, visita y rehabilita a muchas mujeres prostitutas y todo lo hace, sin renta fija salvo la limosna, en la cual, Juan era un verdadero maestro. 
San Juan de Dios
Los granadinos a partir de estos actos le llaman Juan de Dios  El día 3 de Julio del año 1549 el fuego arrasa el Hospital Real de Granada. Juan acude a sofocar el fuego como un ciudadano más, no para lamentarse, sino para entrar y sacar los enfermos de entre las llamas. Fue tal la entrega de Juan a favor de los enfermos, que para los granadinos, Juan adquiere la categoría de santo y su fama recorre todas las calles y plazas de la ciudad. El año 1550 Juan va por la calle, ve que un niño, que apañaba leña, se cae al río Genil, Juan se tira al río y salva al niño pero con la mojadura que coge, a Juan se le declara una pulmonía, enferma y el día 8 de Marzo del año 1550 Juan muere. Es canonizado el año 1690 y declarado patrón de los enfermos, patrón de los hospitales, patrón de los enfermeros y enfermeras y patrón de los bomberos. 
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tuvo su origen en Granada durante la segunda mitad del Siglo XVI, como continuación de la actividad caritativa de San Juan de Dios.  Juan de Dios deja en herencia a los primeros Hermanos los pobres y enfermos de su hospital. 
Los primeros Hermanos de San Juan de Dios sintieron la necesidad de dar forma jurídica a la Obra iniciada por el Santo.
La Orden Hospitalaria está presente en los cinco continentes.
En 52 Naciones. 
334 Obras Asistenciales en el mundo. 
51.979 Trabajadores. 
5.958 Voluntario. 
1100 Religiosos Hospitalarios.
350.000 Bienhechores.
Nuestro Sanatorio Marítimo es una de esas 334 Obras Juandedianas. Durante estos días estamos celebrando con diversos actos, religiosos, culturales y deportivos la Fiesta de San juan de Dios nuestro patrono. Los que hemos trabajado tantos años y hemos visto y vivido esta gran Obra, alguna vez nos hemos llegado a preguntar: Qué sería de nuestro mundo sin la pobreza? 
Qué sería de nuestro mundo sin enfermos, sin gentes, que tienen dolor, que sufren soledad, abandono o tristeza?... 
Algún día puede que los hombres quieran quitar todo esto y quiten los pobres para quitar pobreza, enfermos por quitar enfermedad, ancianos por quitar senectud, idiotas por quitar imbecilidad, locos por quitar locura….pero yo me pregunto: 
Qué mundo será ese donde sólo vivan los que así  solos se aman y a todos los demás desprecian?
Gerardo Alonso Matías

jueves, 5 de marzo de 2015

Un bombero llamado SAN JUAN DE DIOS

Montemor-o-Novo (Portugal) 8 de marzo 1495. Granada (España) 8 de marzo 1550.

Día 8 de Marzo,  La Familia Hospitalaria  celebra la fiesta de San Juan de Dios.
Con la frase “Un bombero llamado Juan de Dios” me estoy refiriendo a una de las múltiples actividades, que a lo largo de su corta vida, le tocó vivir a San Juan de Dios.
El título de este comentario no nos suena bien, más bien nos suena chocante.  Juan de Dios,  fue un ciudadano de a pie, un caballero andante, que vivió a mediados del Siglo XVI en la ciudad de Granada. No nos consta, que en aquella época existiera el cuerpo de bomberos, esos hombres valerosos y heroicos “apagafuegos” de incendios. Hoy sí  que existen, como un inapreciable e imprescindible servicio a la Humanidad, tanto más digno de reconocimiento, cuanto es más arriesgado y efectivo. Estos valerosos hombres tienen por Patrono a San Juan de Dios. Muchos se estarán preguntando, y eso, por qué?  Aunque parezca mentira, San Juan de Dios fue bombero. Siempre que oímos hablar de San Juan de Dios, asociamos a este santo con el amor al prójimo, al necesitado, al hombre sin techo, al enfermo mental y no nos falta razón. Juan de Dios fue el hombre, que ardió en amor para que nadie, que estuviera junto a Él, pereciera de frío. Juan de Dios es el hombre de Dios, el hombre del buen amor para los otros hombres, a los que siempre llamó hermanos. Juan de Dios fue una especie de pirómano enloquecido por el amor al prójimo. Pocos han entendido como El y han llevado a la práctica, aquello, que Jesús de Nazaret dijo:
 “Fuego he venido a traer a la tierra  y qué quiero  sino que arda?”   
Toda la obra de Juan de Dios la podemos reducir a esto: prender fuego por los cuatro costados, con su vida de amor incandescente, al mundo.

Un mundo,  aterido de egoísmo, tembloroso del frío, que da la sociedad y el desengaño. A pesar de todo, es preciso recalcar hoy día  la condición de bombero, no honorífico, sino en pleno ejercicio del Santo, por excelencia, de la caridad al prójimo.
Cuadro de San Juan de Dios pintado por el gijonés Jesús Gallego


Existe un fuego bueno, el fuego que calienta, que fomenta la vida, un fuego, que representa el amor, que crea y redime, que derrite el hielo del egoísmo, éste es el fuego del hogar, el fuego que da luz pero en oposición hay otro fuego malo, el maligno, que consume y  destruye, abrasa y reduce la vida a cenizas.

 Juan de Dios pregonaba y decía el mismo amor, que nos impulsa a realizar el bien, nos tiene que inducir a combatir el mal, a no transigir con lo injusto o con lo dañino. Por eso si las  personas e instituciones, que se dedican a promover el bien, la justicia, la salud, el bienestar, son dignas de todo encomio, también lo son, en el mismo grado, las personas,   que tienen la misión social de preservar del mal y cortarle el paso. San Juan de Dios, que avivaba el rescoldo de su corazón de cristiano haciendo el bien a todos, fue bombero, no sólo cuando se lanzaba intrépido y valiente en medio de las llamas  a salvar a los enfermos en el incendio del Hospital Real de Granada, sino también, cuando descendía a los bajos fondos del crimen y entraba en los burdeles a cara descubierta para liberar a los esclavos del vicio y del odio o cuando intentaba convencer a las prostitutas, para que cambiaran su mala vida. En nuestros días debemos de revalorizar este aspecto de la auténtica caridad,  que impulsó a Juan de Dios al hacer de corta-fuegos, a extinguir los incendios destructores, a rescatar a tantas y tantas víctimas del falso amor, de la miseria o del vicio.  Juan de Dios de quien se afirma, que en el incendio del Hospital Real de Granada, salvó, con increíble valor, a tantos y tantos enfermos, saliendo milagrosamente ileso y simplemente con las cejas chamuscadas.  ¡¡Verdaderamente San Juan de Dios fue un bombero!!

Gerardo Alonso Matías

lunes, 14 de julio de 2014

La Orden Hospitalaria siempre con el necesitado



Terminábamos nuestro comentario anterior, hablando de la llegada a nuestra villa de Gijón de la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios.
Desde hace más de 450 años la Orden Hospitalaria de Los Hermanos de San Juan de Dios viene desarrollando su misión de servicio y dedicación a la asistencia de los enfermos y necesitados. Los Hermanos de San Juan de Dios, desde el primer compañero del Fundador, el Hermano  Antón Martín, hasta el último Hermano, que haya profesado en la Orden, se sienten depositarios del carisma de la Hospitalidad, vivido en su momento por el Fundador. Todos ellos han bebido y beben del mismo pozo. Su carisma trasciende a la persona, al lugar donde se encuentren y a la época, que les haya tocado vivir. La Hospitalidad es la “marca” el distintivo de los seguidores de 
Juan de Dios. Más de cuatro siglos y medio demuestran cómo los Hermanos en los distintos tiempos,  en los distintos lugares y muchas veces, entregando sus vidas,  nos lo han demostrado. De este don de la Hospitalidad, no solo participan los Hermanos Hospitalarios, sino también se han incorporado a la Gran Familia Hospitalaria, Los Colaboradores en sus diferentes ámbitos: profesionales, voluntarios y bienhechores, que han sido y son participes de la Hospitalidad, demostrando  en sus diversas facetas, un  verdadero deseo de ayuda, al comprender que la Orden Hospitalaria no tiene derechos de autor sobre San Juan de Dios, sino que todos, Hermanos Hospitalarios y laicos comparten la Hospitalidad de Juan, el loco de Granada. Todos esos miles y miles de colaboradores y bienhechores, que a lo largo del globo terráqueo pululan por doquier junto con Los Hermanos forman La Gran Familia Hospitalaria  de San Juan de Dios..
San Juan de Dios murió sin haber tenido la intención de fundar una Orden religiosa, sin embargo dicha Orden fue reconocida como tal, por el Papa Pío V allá por el año 1572.  Juan de Dios muere en Granada el año 1550. 
La Orden fue reconocida como tal el año 1572, La Orden se extiende por toda la Península Ibérica, por Italia y otras naciones europeas y cruza el Océano para llegar al Nuevo Continente Americano, donde se abren hospitales semejantes al hospital de Granada. A pesar de todas las trabas y zancadillas sufridas en Francia, Italia y España, La Orden Hospitalaria ha surgido cada vez con más vitalidad y ejemplo y así tenemos cómo en España fue restaurada por el Hermano Benito Menni, hoy San Benito Menni, religioso hospitalario, que llegó de Italia enviado por el Papa Pio IX y cuyo centenario de su muerte estamos celebrando en esta año 2014. El año 1867 La Orden en España solamente contaba con el Hospital de  San Juan de Dios en Barcelona,  mas la lista de nuevos hospitales ya no se iba a detener  y nuevos centros se extenderían por todo el territorio hispano-luso-mexicano. El año 1934 cuenta con más de 20 en España y en los años  siguientes  con más  de ochenta centros en España, Sudamérica y Africa.
Hoy,  en el s. XXI La Orden Hospitalaria está presente en 51 paises, con más de 300 Centros de atención hospitalaria entre los que nos encontramos: 70 Servicios para discapacitados. 69 Hospitales.  44 Centros para enfermos mentales. 42 Dispensarios. 37 Servicios para ancianos. 33 Servicios socio-asistenciales de distinto tipo.
Pues bien, uno de esos 70 centros para personas discapacitadas lo tenemos en Gijón, El Sanatorio Marítimo, pero de él hablaremos en nuestro próximo comentario.

Gerardo Alonso Matías.